domingo, 30 de noviembre de 2014

2._ Entrando en la obscuridad


           Ya había salido, y cerraba la puerta de la entrada del edificio, kurai camino en búsqueda de lo que su madre le había pedio comprar, debía de ir rápido, ya que a él no le gustaba andar de noche en la calle. Ya habían pasado 10 minutos y había llegado hasta la tienda, le dio el papel al señor que estaba detrás del mostrador y esperó mientras este le buscaba todo.
 
Mientras esperaba, una muchacha que estaba a pocos metros de él, la cual se veía desorientada, mirando a todos lados como buscando algo se le acercó para preguntarle si no conocía la dirección del cementerio de la ciudad, esta le explico que su padre trabajaba allí y este le había pedido que le llevara la cena porque la tienda donde usualmente la compraba estaba cerrada. Kurai le explico cómo llegar y le advirtió que tuviera cuidado ya que esa era una de las zonas más peligrosas de la ciudad.

Esta le asintió enérgicamente y salió de allí; a kurai le pareció muy extraño como la chica lucia ya que en su ciudad no era un look muy común, aunque para él estaba muy en su estilo, su cabello era largo, alborotado purpura con un mechón rojo que le ocultaba el ojo izquierdo. Su vestimenta tampoco era algo muy normal, llevaba una camisa de mangas largas, falda y lo que parecía ser unas panti medias negras, algo rotas, zapatillas negras y un bolso rojo de lado.

El hombre le pasó una bolsa con las cosas y kurai le entrego el dinero, salió de allí y camino de vuelta a su apartamento, solo se detuvo a ver que un grupo de personas estaba alrededor de lo que parecía ser una mujer tirada en medio de la calle, muy cerca del edificio donde se dirigía. Por curiosidad se acercó donde estos estaban y al mirar de cerca, se dio cuenta de que era la señora Marjorit. La imagen era de lo más perturbadora, parecía que esta había luchado con su verdugo ya que tenía las manos llenas de cortadas, como si hubiera tocado algo filoso, pero lo que más sorprendía era el corte que tenía en su torso, comenzaba desde el hombro izquierdo y terminaba en la parte derecha de su estómago, era un corte limpio el cual dejaba ver parte de sus órganos interiores.

Kurai no mostro reacción alguna ante tal escena, pareciera como si en el fondo hubiera sentido un alivio descomunal, ya no aguantaría a la mujer que a diario le llevaba cuentos a su madre con tal de mal ponerlo ante ella. Siguió caminando como si no hubiera visto aquello hasta el apartamento. Subiendo las escaleras sintió que alguien lo llamaba, una voz anciana se escuchaba a lo lejos pero este no hizo caso y siguió, saco la llave de su puerta, abrió y entro. Camino hasta un lado para dejar sus zapatos y grito
-¡MAMÁ, YA LLEGUE, Y NO VAS A CREER LO QUE ACABA DE PASAR! Kurai parecía contento, camino hasta la cocina y sintió como la alegría de hace rato se esfumaba de golpe, su corazón se encogió, sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse y como todo su día, como toda su vida, como todo le pasaba por delante, el llanto no le salía, solo se quedó allí parado, apretando la bolsa que le traía a su mamá contra su pecho. Un aguado “Mamá” se le escapo y rompió a llorar. Quería caminar hasta donde estaba el cuerpo de la mujer que le había dado la vida acostado sobre el café con que acompañaría su cena. 

Paws aun dormía sobre ella, y cuando Kurai pudo moverse y poco a poco acercarse a su mamá, a este se le erizo el pelaje, y le siseaba como si estuviera molesto. A pesar de esto kurai se sentó al lado de ella y le aparto el cabello para verla mejor, la mitad de su rostro aún estaba rojo y con la misma expresión que tenía en la mañana cuando este la fue a ver a su habitación; se quedó observándola con sus ojos llenos de lágrimas como esperando que esta abriera los ojos y le preguntara si había traído todo pero no, los golpes en su cuerpo todas la sangre que lo cubría indicaban que ya su madre no estaba en este mundo.

Se levantó nervioso pensando que hacer, su madre había muerto, estaría solo de ahora en adelante, quizá este era un castigo por la alegría que sentía por la muerte de su vecina; como seguiría ahora, no estaba listo para tal situación. En eso tocaron de nuevo a la puerta, kurai no le prestó atención, aun temblaba de rabia, de impotencia, alguien había asesinado a su madre cruelmente. Los toques siguieron hasta que este volvió en sí y fue a abrir; Era un hombre, vestido de policía, le mostro la placa que lo identificaba a kurai y le dijo:
--Vengo a verificar el cadáver, a ver si podemos encontrar algo que identifique a su agresor.

--Está en la cocina. Le dijo este y cerró la puerta una vez que habían entrado.

Caminaron hasta la cocina y el hombre comenzó a mirar a todos los rincones de la cocina, parecía evitar mirar el cadáver lo cual llamo la atención de kurai, camino por los alrededores, tocando con su dedo los bordes de la cocina.

Kurai, dudoso le preguntó: --Disculpe, ¿Cómo es que supo que había un cadáver aquí? Yo no he dado aviso.

El hombre ignoró su pregunta y se agacho hasta el vidrio del horno de la cocina, pasó su dedo por este, lo olio, saco lo que parecía ser una pequeña caja y paso su dedo por el borde para que la sangre que tenía en este se depositara en ella.

Luego se levantó, miró al joven que aún estaba parado atónito mirando lo que él hacía y le dijo con un tono cortes: --¿Me podrías decir la hora, por favor?

Con una voz tembloroso este le respondió –Siieeete y cuareeenta y oooocho.

--Jumm, ¿pues ya es la hora no?

--¿La hora?

--Pues sí, ya como esta, no te es útil, ¿no? Pues yo sí sé qué hacer con ella.

--¿Cómo dice?

--Veras, su alma ya no está aquí. Dijo este señalando a la mujer. –Y pues, ya que ahora es solo un caparazón vacío, yo me lo comeré, digamos que yo soy el que limpia el desastre después de que un Soul’s grabber hace su trabajo.

Aquellas palabras le helaron la piel. ¿Que era un Soul’s grabber? Y peor aún, ¿por qué se comería el cadáver de su madre? –Espere, ¿por qué? Dijo este. –Es mi madre.

--No, tu madre ya no está aquí, esto es solo un caparazón, es, como decirlo, lo más rico que puede existir, yo no ando por allí arrancando almas a los seres humanos como lo hacen ellos, ese trabajo es poco ético, yo me considero un bondadoso ser que libra del dolor a aquellos que sufren con sus seres queridos que ya no están aquí. Deberías de estar agradecido. Al terminar de decir eso, a ese ser se le comenzó a desgarrar la ropa mostrando lo que parecía ser una piel cubierta de escamas, una sonrisa sádica se dibujó en su rostro y su vientre comenzó a moverse como si dentro de él estuviera algo ansioso por salir; de arriba abajo lo que parecía ser una boca se comenzó a formar y afilados dientes se dejaron ver. Lo que se movía dentro era una larga lengua cubierta de un fluido rojo escarlata. 

--Esto solo tomara un momento, luego podrás continuar con tu vida, ya no sufras más.

--No por favor. Dijo kurai con lágrimas en sus ojos, no es la manera. No debe de ser así como termine su vida.

-- pero si su vida termino desde el día que nació, ese día, me la arrebataron pero hoy no será así, hoy disfrutare, lentamente mientras cómo. Dijo este mientras pasaba su grotesca lengua por un costado de hikari. –Sí que es especial, ya veo porque la defendían tanto, hubiera causado muchos problemas si aún estuviera aquí, pero su padre fue un tonto al entrometerse. Daño un caparazón perfecto al colocar ese escudo. Pero me alegro de que el daño sea poco, aún sigue siendo una delicia.

--¿A qué te refieres?

--Que a veces las personas creen que hacen un bien a otras protegiéndolas cuando es mucho mejor dejar que las cosas sigan su curso.

En ese momento, un sentimiento de impotencia, de ira, recorría a kurai, a su madre no le fue suficiente la forma en que murió, debía de ser devorada por esa cosa. Todo era tan irreal. Absurdo.

--Los humanos, siempre buscando a que aferrarse, creyendo que la salvación la encontraran así como así. Es algo mucho más complejo. Para conocer la salvación, primero hay que caer en la obscuridad. Probar que valen para que su alma no les sea arrebatada. Dijo este mirando fijamente a kurai.

--¿Por qué me dices estas cosas?

--Porque hace mucho que los vigilo, ansioso, esperando este día. Incluso puedo ver que muchas de esas almas se la pasan pidiendo ayuda pero no saben cómo hacerlo, y deambulan de aquí para allá. Nuestra señora sabe de tus sueños, kurai, y trata de hacerlos lo más grotescos posibles, enmudecerlos, para que ni tu ni tu madre se entrometan en lo que no les incumbe.

Que querría decir ese ser con eso, acaso hablaba de sus sueños, acaso sabia eso que estaba en su cabeza.

--Siempre me molestaba cuando un Soul’s grabber hacia su trabajo, me tenía que ir por un rato y no veía lo que hacían pero que bueno que como rápido, así iba y venía en un instante. Pero con ella será distinto, quiero saborear un caparazón de una fallen, tener uno ante mis ojos es algo que ocurre una vez cada milenio.

Tanta información confundía a kurai, su madre, una fallen, que demonios era eso. Aun con el corazón destrozado trataba de darle sentido a todo lo que ocurría.

--Si ese estúpido guardián no se aparta, se vendrá conmigo, no tengo permitido comer almas, pero si no se mueve no me da opción, mi castigo será poco comparado con este festín.

Con todo lo que pasaba, kurai no se había percatado que paws aún seguía sobre su madre, sin moverse, mirando con sus grandes ojos a ese ser.

--Los guardianes, con tal de proteger el caparazón al que fueron asignado, permiten que se les prive del don del habla, que patético. A la final no hacen gran cosa ¿no? Solo se quedan allí esperando a algún seguidor de aquel para que tomen el caparazón antes que yo llegue, patético, ¿no crees? Seguían diciendo este con su tono educado lo que lo hacía sonar aún más sádico.

--bueno, basta ya de tanto hablar. Se me pasara la hora y eso sí que no lo puedo permitir. Me pone de mal humor.

--La legua comenzó a lamer el cuerpo de hikari como limpiándolo, quitándole la sangre de encima, paws que aún estaba sobre ella, solo siseaba pon una mirada furiosa. Kurai se preguntó porque cuando él se le acercó a su madre para apreciarle mejor este también le había siseado. ¿Pensaría que él también era una amenaza? En ese instante el teléfono que le habían dado comenzó a sonar, lo extraño era que lo tenía aun en el bolsillo de su pantalón cuando él lo había dejado sobre la mesa del espejo. Poco a poco lo saco y vio que en la pantalla decía. “entrégate, sé uno de ellos, solo así la salvaras”; que querría decir eso, no le había dado tiempo de pensarlo cuando la pantalla se volvió a apagar y lucia como antes. Inservible y defectuoso.

Cuando ya el ser había limpiado a hikari, la lengua se enrosco en el rostro de esta y comenzó a halarla hacia él. Al ella esta con la cabeza hacia la entrada de la cocina y el estar al otro lado, el cuerpo se retorció todo, una sensación de tristeza, rabia y dolor invadían el corazón de kurai, cuando ya sentía que no aguantaba más, una masa negra comenzó a salir de paws, el gato que en ese momento lo miraba fijamente, tenía una expresión extraña en su rostro, era como si lo que estaba ocurriendo, no debía de ser así, aquella masa negra buscaba a kurai, sus sentimientos la llamaban y el asustado se había congelado en el sitio.

Aquello era frio, muy frio, lo sentía subir por sus pies, y no podía evitarlo, cuando ya había llegado a su cintura, kurai sentía que perdía el conocimiento, a la vez que veía como su cuerpo cambiaba, sus piernas antes flacas se habían engrosado manteniendo su forma, cuando ya eso estaba en su pecho, el dolor, la rabia, la tristeza, sus sentimientos eran borrados de su corazón, lo único que mantenía en él era una sensación, era como si aquello que pasaba era incorrecto y debía de ser evitado; ya cuando estaba cubierto completamente, un pensamiento invadió su cerebro, solo decía <<Acéptalo, solo así la salvaras>> mientras él le respondía un poco ido, --Solo así la salvare; al decir esto, la masa negra comenzó a tomar forma, su cuerpo ya había cambiado completamente, de pronto se sentía fuerte, con poder, aquello lo había vestido completamente de negro, un bordado dorado apareció por sobre las ropas y de sus pies un polvo que parecía cenizas rojizas aparecieron y revolotearon a su alrededor, manteniéndose así. Una capa creció desde sus hombros hasta sus piernas, y debajo de esta una gran katana se formó, la hoja era roja, con una empuñadura dorada, sus ojos se inyectaron de sangre y todo lo que estaba a su alrededor lucia distinto, mucho más brillante donde estaba su madre, paws aun lo miraba asustado, y la cosa que aun sujetaba la cabeza de hikari despedía un aura negra.

--Así que no lo pudiste evitar, que guardián más patético, aunque he de decir que es un poco joven para serlo, ¿no crees?

--Paws volteo hacia el ser lanzándole una mirada rabiosa, sabía que no podía hacer más que esperar que sucediera. Kurai se uniría a ese ser y ambos se irían con hikari.

--Permíteme presentarme, mi nombre es Eon, soy un           , Nuestra señora estará muy sorprendida con lo que acaba de ocurrir, tú debes de ser el Soul’s grabber más joven que ha existido. Antes de nacer ya venias marcado para ser uno de ellos pero no suponía que te transformarías tan pronto. Veras, las alas vienen grabadas con el nombre que el caparazón usara durante su estancia aquí, no sé si lo sabes, ya que no creciste en tu tierra pero kurai significa obscuridad, lo vez, estabas destinado a serlo, cuando nuestra señora marca un alma, no hay forma de cambiar su destino.

--Pues creo que esta vez no funciono, dijo kurai, su voz ahora sonaba calmada. Puede que ahora sea esto, pero quizás y saque ventaja de la situación, sé que mi nombre significa obscuridad, al igual que sé que el de mi madre es luz, además, debes saber que Kibō es esperanza, la cual sé que alguien ha depositado en mí.

Al decir estas palabras, kurai se abalanzo sobre Eon en un sprint tan rápido que solo el polvo que levanto al moverse quedo en el sitio donde estaba parado. En un rápido movimiento saco su katana de su espalda y la abalanzo contra este que sin mayor esfuerzo coloco su brazo sin sufrir ni una rajadura, su piel era dura, lo miraba calmadamente mientras kurai seguía dando golpes contra aquello que trataba de comer a su madre; casi lograba darle en el cuello pero unas protuberancias brotaron de sus hombros evitando aquel golpe.

-¿por qué? Debiste quedarte allí parado, ya iba a terminar- decía Eon mientras esquivaba y se cubría de los golpes; -- era mucho más sencillo que llegar a esto; Jamás podrás darme, Soy indestructible. Este dio un salto hacia atrás y se paró sobre la mesa de la cocina, el movimiento hizo que el cuerpo de hikari se arrastrara con él.

--En algún momento te cansaras, tu trabajo no es contra mí, tu trabajo es alimentarme, ahora sé un buen chico y comienza de una vez, ya deberías sentir esas almas pidiendo que las busques, déjame comer en paz. Pero kurai solo se limitaba a mirarlo y golpearlo por todas partes con la katana. De pronto dio un salto hacia atrás y se comenzó a analizar la situación, sentía como su mente trabajaba más rápido, no había notado como ahora era ágil con un arma que nunca había tocado en su vida, como sus movimientos eran más rápido, no se cansaba, sentía ganas de cortar en dos a eso de una vez.

<<Por todos lados tiene protección, sus partes vulnerables se cubren cuando sienten peligro, pero veo que evita que me acerque a su lengua, ese debe ser su punto débil, pero como llego allí, al ver que lo he descubierto, se protegerá aún más>>

--No, no, no, con mi lengua no, veras, sé que la parte más débil y sensible de mi ser es esa, así que está bien protegida, ni lo intentes.

Kurai se lanzó contra este que aún estaba sobre la mesa y comenzó a golpear de nuevo. <<de….alguna….forma….la….cortaré>> pensaba mientras golpeaba.

--Verdad que soy bueno, nunca han podido herirme, es que mi señora sabe que mi trabajo despierta rencores en aquellos cercanos a los caparazones, por eso me protege de cualquier ataque sea como sea.
--Todo tiene un punto débil.

--Si, hasta tú lo tienes.

Eon había transformado su brazo, dándole forma puntiaguda y rozando el rostro de kurai. –Podrías hacer el favor de no moverte, intento alcanzar tu cuello.

--Yo también se defenderme, suelta el caparazón y pelea, patética criatura.

--jajajaja, sé a dónde quieres llegar, pero no, así estoy bien, puedo pelear que no vez.

--No peleas, solo te defiendes

--jajajaja

Kurai, no sabía qué hacer, seguía dando golpes con la katana pero infructuosos, todos rebotaban.

--eso es lo que pasa por no esperar siquiera conocer todas tus habilidades, si hubieras venido conmigo…

Pero de pronto kurai había dejado de estar en la cocina, su mente ahora estaba en un sitio totalmente obscuro, una voz provenía de todas partes pero no entendía lo que decía, entonces trato de calmarse y cada vez se hacía más clara, hasta que pudo escuchar. <<Tu destino ha sido manchado, no debías terminar así, no debes creer a todo lo que Eon dice, tu creas tu camino, debes saber que se un Soul’s grabber te da poder, sí, pero trata de mantenerte a raya>> kurai desconfiaba para responder, sabía que Eon escuchaba lo que pensaba <<No te preocupes, aquí no puede entrar>> aquellas palabras lo calmaron y prosiguió <<Es imposible, no puedo darle ni un golpe, es impenetrable su defensa>> <<Como tú mismo dijiste, todos tienen un punto débil, y si el punto débil de Eon es su lengua, pero su cuerpo es demasiado duro incluso para tu katana, pero aun puedes ganarle, es cuestión de que tomes mi alma>>

<<Como puedo tomar tu alma, si no se siquiera quien eres, no se siquiera como hacer eso>>

<<Sabes quién soy, solo que no sabes lo que soy hasta hoy; Eon lo ha dicho, soy, un guardián, debía proteger a tu madre, pero cuando se trata de Soul’s grabbers mi poder es inútil, veras, no solo ellos buscaban el alma de tu madre, toda criatura la buscaba, tu madre es una fallen, un espíritu de luz, ahora no puedo decir mucho, ya que mientras hablamos, él está a punto de tomar el único vestigio que queda de hikari, toma mi alma, al hacerlo tu catana se queda con la mitad de ella, ayudándola a ser más poderosa, con el tiempo y si sabes cómo hacerlo podrías llegar a hacer cosas que ningún Soul’s grabber puede hacer, ya que ellos solo se limitan a buscar almas mas no explotan sus cualidades, solo unos cuantos, han llegado a ser poderosos, ya te toparas con ellos, ve con cuidado cuando los tengas frente a ti>> 

Aquella obscuridad se desvaneció y volvió a estar frente a Eon que ya tenía cerca de su boca a hikari.

--Pensé que no volverías, ya me estaba aburriendo.

--Te mataré

--Inténtalo, kurai. Me estoy aburriendo

--No te preocupes, nunca fui una persona divertida, nunca tuve amigos verdaderos, mi única amiga la tienes allí. Tal vez ser esta cosa me haya quitado mis sentimientos, pero jamás olvidare a mi madre. Eso te lo prometo. Al terminar de decir esto kurai miro a paws que estaba parado a un lado del cuerpo de hikari y coloco su katana de nuevo en su espalda. Al hacerlo sus ojos inyectados de sangre apreciaron como aquella luz fluía del pecho de su mascota, ya sabía que esta no era tal, y sabía cómo tomar su alma. Coloco su mano frente a esta y vio como la luz salía y se incrustaba en su mano. –Veras, No fue necesario que me dijeras como explotar este poder. Dijo mientras volvía a tomar su katana. Y vio como el alma del guardián fluyo a la hoja del arma. –Tengo quien me guie.

Volvió a balancear su alma hacia Eon que volvió a colocar su brazo pero esta vez vio cómo se craqueaba, --Encontrare la forma de traer el alma de mi madre de vuelta. Dijo mientras daba otro golpe en el brazo que se abrió más. –Y si no logro traerla.- crack, un sonido quebradizo se escapó del brazo de Eon. –Te juro que la vengare. Ya el brazo de aquel ser repulsivo no estaba unido a su cuerpo, estaba tirado en el suelo. La katana de kurai resplandecía de color rojo.

--Esta vez, será la última que saborees un caparazón, Eon, pues tu trabajo llego a su fin.

--Es imposible. Muchas veces me han desafiado, muchas veces usando el mismo método, ¿Por qué esta vez es distinto?, ¿por qué esta vez he de acabar así?

--Porque el alma que impregna la hoja de mi katana, es la de un guardián, que se cansó de ser inútil.

Una lluvia de espadazos venia de todas direcciones hacia el cuerpo de Eon que con una sonrisa en su rostro veía como su cuerpo era destrozado, pedazos pesados de lo que al parecer era la piel de él caían al suelo.

--a la final no resultaste ser tan patético, ya nos volveremos a ver, pero la próxima vez no tendrás tanta ventaja kurai.

--Ya cállate de una vez y suelta a mi madre. Dijo este mientras daba dos estocadas una dio en la lengua de Eon y la otra fue a para en su cuello. Su cabeza quedo al lado del cuerpo de la madre de kurai y este al verla tan cerca le dio una lamida y termino diciendo. –No puedo esperar a hincarle el diente.

Todo había quedado en silencio, la cocina estaba destrozada, pedazos de piedra madera y piel estaban esparcidos por todas partes.

Los cuerpos de Paws y hikari yacían en el suela parecía que dormían, kurai los miro pero no podía sentir nada, los tomo a ambos y quitando de la cara de su madre el resto de lengua que estaba enrollado sobre esta, los llevo a su cuarto, los acomodo sobre la cama. No sabía qué hacer. Todo había cambiado tan drásticamente en un momento. Su madre muerta, y el totalmente diferente. En eso volvieron a tocar la puerta, ya se estaba haciendo habitual esa situación. Kurai no fue a ver quién era. No quería toparse con otro ser extraño. Quería que todo fuera como antes. Se llevó sus manos frías a la cabeza pensando en busca de una solución.

Volvieron a tocar, pero este quería ignorarlo completamente, miraba hacia los cuerpos. Quería respuestas, pero sabía que allí sentado no llegarían. Debían moverse. Aquello era solo el comienzo, la obscuridad lo envolvía, y recordó las palabras de Eon, “Para conocer la salvación primero había que conocer la obscuridad” quizás allí estaba la respuesta. Los golpes en la puerta se hicieron más fuertes. Pensó que si aquellas cosas eran tan poderosas podrían fácilmente romper la puerta pero no ocurría y eso le parecía desconcertante.

1._ Cayendo a la realidad


          La mañana había comenzado de una forma un tanto extraña, un aire de tristeza rondaba el ambiente, la lluvia golpeaba las ventanas de los edificios; los autos apenas se distinguían en la calle, la lluvia era tan intensa que a pesar de que era las 6:30 de la mañana y que ya a esa hora el sol se dejaba ver por el horizonte, esa mañana en particular estaba tan oscura que pensó que aún era de madrugada; las plantas que disfrutaban de la lluvia, ese día recibían tanta agua que parecían doblarse de dolor sus hojas.
 
Entreabrió sus ojos para ver la hora y se horrorizo al ver que faltaba ya media hora para salir al colegio; se levantó un poco molesto y a toda prisa, ya que varias veces se había pasado de sueño pero su madre siempre subía a despertarlo, aunque ese día no ocurrió, esta vez fue él el que fue a la habitación de esta para verificar que todo estaba bien; 

El cuarto de su madre estaba oscuro y frio, la noche antes de acostarse ella olvido regular el termostato del aire acondicionado. El sentía que había entrado a un refrigerador de alguna carnicería, debían de hacer 9º centígrados allí dentro; este encendió la luz y en efecto, su madre estaba bien, solo que aun dormía, envuelta en una gruesa cobija que solo dejaba ver su cara, la cual mostraba un cansancio pocas veces visto en ella ya que para él, su mamá era la mujer más fuerte y aguerrida que existía y que a pesar de que trabajaba todo el día para mantener a su hijo y a ella, siempre tenía tiempo para preparar la cena al llegar en la noche exhausta.

Se acercó un poco para verla mejor, quería asegurarse de que todo estaba bien; al caminar, este sin querer piso la cola de su gato que se había venido tras él, haciendo un ruido que parecía el sonido que hace un niño pequeño cuando llora a gritos, -Discúlpame, No te vi- Lo miro bien y se disculpó por lo bajo, tratando de no hacer más ruido para no molestar a la dormida mujer; paws había entrado al cuarto y estaba mirando de frente a su ama con sus ojos verdes agigantados a la vez que se lamia la cola, parecía como si estuviera apaciguando el dolor.

-¿Que sucede, porque no estás en la cama, volviste a tener pesadillas?- le pregunto está a su hijo con voz cansada y soñolienta.

-Ya tienes 16 años, Si tienes pesadillas deberías afrontarlas, ya no puedes venir aquí y acostarte conmigo como lo hacías de pequeño, es por demás incomodo- repuso esta, que parecía que aún estaba dormida y que hablaba con alguien imaginario.

-No mamá, no es eso- dijo este un poco avergonzado, varias noches atrás había tenido pesadillas, y siempre venia al cuarto de su madre sudando frio y con ánimos de contarle lo que por su mente pasaba, pero no sabía que su madre pensaba eso en realidad de él. -Es que ya son las 6:37 de la mañana, nos quedamos dormidos- esta se levantó de golpe, no por lo que le acababan de decir si no porque su celular comenzó a sonar, con el tono que le tenía asignado al número de su jefe. Miro a todos lados de su habitación como poniéndose al corriente de la situación, parecía que lo dicho por ellas un minuto antes fuera salido de otra persona, ya que al acomodarse en su cama su tono de voz había cambiado, ahora sonaba un poco más apurado a la vez que dulce.

-Que sucede, kurai? Que haces en mi habitación y aun en tu ropa de dormir? Es que no piensas ir hoy al colegio?- pregunto esta mientras buscaba en su armario muy apurada la ropa que se pondría esa mañana a la vez que buscaba el paño con el cual se secaba después del baño.
-Por supuesto que iré al colegio, es mil veces mejor que quedarme aquí solo y más aun con esta lluvia que lo que hace es deprimirme-

-Entonces porque aún sigues aquí sabiendo la hora, apresúrate y ve a ducharte, saldremos pronto-

-Está bien- respondió este sin decir más y salió a toda prisa a su habitación, se quitó la ropa y corrió al baño que estaba allí mismo; No le tomo ni dos minutos salir de nuevo, todo mojado aun con el cepillo de dientes en la boca, y buscando algo con que secarse. Era tanto el apuro que había olvidado el paño, rebusco entre sus cosas, que no estaban tan ordenadas como las de su mamá y al cabo de un momento saco lo que parecía un trapo que usaría un vago de la calle, se secó todo, menos la cara ya que aún llevaba en cepillo de dientes moviéndolo de un lado a otro en un inútil intento por cepillarse y vestirse al mismo tiempo.

Tomo lo primero que encontró para colocarse, la mochila que tenía sus cosas estaba tirada en un rincón, junto a sus zapatos, se la coloco de lado, fue al baño y escupió lo que tenía en la boca, se enjuago, lavó el cepillo, o al menos hizo el intento y lo dejo en su sitio, ya faltaban 13 minutos para las 7, la hora de entrada al trabajo de su madre era a las ocho, pero esta primero llevaba a kurai a su colegio. En un día normal le tomaba 45 minutos en su coche el llegar hasta el, pero hoy no era un día normal, llovía a cantaros y era tardísimo. Al salir de su habitación, vio que su madre estaba en el pasillo colocándose unos aretes.

-Tendrás que llevar dinero y comer en cuanto tengas un tiempo libre porque no da tiempo de preparar nada- dijo esta en un modo que parecía que lo estaba diciendo una momia vendada pero era que se estaba pintando los labios con un lápiz labial de color rojo que resaltaba en su rostro.

La madre de kurai era una mujer delgada, de una estatura que muchos considerarían alta, su cara fina con cuerpo bien definido, seguro era de tanto trabajar ya que ella nunca en su vida había pisado un gimnasio o habría practicado ejercicios en su vida, el cabello negro liso y largo que le llegaba a su cintura y sus ojos achinados resaltaban su descendencia asiática, ya que la familia de kurai venia de Japón, pero estaban viviendo en América debido al trabajo de su madre. Que había dejado su pueblo natal cuando este era solo un bebé, en busca de una mejor vida; en Japón su familia era extremadamente pobre, la mamá y el papá de la madre de kurai eran personas de campo que con todo su esfuerzo le trataron de dar una educación decente a su hija para que no tuviera que vivir de la forma que ellos lo hacían.

-Mamá apresúrate, ya faltan 10 minutos y sabes cómo es de estricto el portero del colegio- su madre asintió con la cabeza y terminándose de peinar con sus manos salieron a las escaleras que llevaban a la parte baja del edificio; su apartamento estaba en el quinto piso, bajaron corriendo las escaleras, las personas que a esa hora andaban ya por allí los miraron asombrados.

 Una señora que venía entrando, cerraba su sombrilla y la ponía a escurrir a un lado de la entrada. -Buenos días, hikari, y buenos días kurai- dijo esta en un tono que denotaba cierta hipocresía en él.

-buenos días- dijeron los dos y pasaron de largo, evitando hacer contacto visual con la señora.

-esa vieja chiflada, siempre sale tan temprano a dar sus caminatas matutinas; ni el agua la detiene, será por eso que aún no muere y además.....¡Ouch!- dejo de hablar de golpe, su madre le había golpeado la cabeza y lo miraba con cara de pocos amigos mientras entraba en el auto. - Pero mamá, sabes que esa mujer se la vive inventando cosas sobre mí, cada vez que llegas del trabajo, tiene algo nuevo que decirte, y siempre son puras mentiras, o vas a creer que yo me la paso después de la escuela vendiendo armas como dijo una vez- dijo este mientras se frotaba la cabeza.

Hikari acelero tan fuerte que kurai pensó que estaba viendo uno de sus videojuegos de autos, en su mente le paso un pensamiento bromista << Será que mamá no lee la advertencia al principio del juego que dice que no se deben intentar las acrobacias en la vida real>> rió pero su madre no le prestó atención, ya había pasado un rato en el cual ya había recorrido la mitad del camino cuando a kurai se le ocurrió decir: --Mamá, ya puedes quitar el pie del acelerador, cuando salimos del edificio faltaban 2 para las 7, ya no hay remedio, llegaré tarde, quizá y pueda entrar a la siguiente clase en cualquier momento que el portero se descuide- Su madre lo miro con una cara de pocos amigos y apartándose el cabello del rostro le dijo: --tu siempre tan considerado conmigo, no pudiste decirme eso cuando salimos?-

--Me dolía la cabeza y tú parecías enojada, no quería molestarte más de lo que estabas.

Esta vez la mirada que le dio fue un poco más relajada y un poco culpable por haber golpeado a su hijo, --Cuando lleguemos recuérdame dejarte dinero, no quiero que pases el día sin nada en el estómago.

Pasaron el rato en silencio kurai había encendido el radio del auto buscado algo de música para pasar el rato, se detuvo en una emisora donde, por un momento, le pareció oír el nombre de su madre, y pensó que era ella ya que hikari no era un nombre muy común en esa parte de América.
 
               ….-.Y como parte de la entrega de reconocimientos se estará otorgando además un premio al mejor
 diseño arquitectónico para la nueva sede del palacio de gobierno, vale recordar que para ganar dicho premio 
se debe cumplir con ciertos criterios a la hora de presentar su proyecto, recordemos una vez más el nombre
 de los posibles candidatos a ganador, tenemos al señor Walden Ferguson que presento una maqueta en la 
cual se representaba muy bien el tono clásico que se busca en este tipo de edificaciones, Kibō Hikari, 
esta dama sí que es especial, la maqueta que ha mostrado da un aire de clasicismo, colonial con acabado 
serio y patriótico, fuerte candidata por demás, y por ultimo tenemos a Stanley Stwart, Su diseño soberbio y 
refinado es una clara vuelta a nuestra cultura, a las raíces de la misma sí señor, El ganador del premio será 
anunciado dentro de dos días, el cual además verá su obra hecha realidad, pero esperen, aún no hemos 
dicho cuál será el premio, pues, es una sorpresa jajaja, tendrán que esperar hasta dos días para averiguarlo,
 ahora pasando a otro tema el presidente de....- kurai apago el radio y miro a su madre que tenía el rostro 
ruborizado y con una pequeña risita dibujado en él.
 
--Conque un premio, y no me habías dicho que estabas participando mamá- le dijo este mientras se colocaba la chaqueta para salir ya que habían llegado al colegio.

--No fue mi idea, mi jefe quiso postular la maqueta que le había presentado para que aprobara el proyecto y comenzar con la obra pero él pensó que estaba tan bien que la tomo y salió sin más de la oficina, al cabo de una hora me llamo emocionado diciéndome que había quedado entre los concursantes-
--Bien má!! Así todos te conocerán, porque aunque tu haz diseñado varias cosas por aquí nadie te daba el crédito directamente, todo para esa compañía explotadora-

--No hables así, no me gusta que siempre estés enojado y quejándote por todo. De no ser por esa “compañía explotadora” como tú dices, no tendríamos lo que hasta ahora tenemos, además, hoy es día de cobro, así que, al llegar al apartamento esta noche, te prepararé lo que quieras-

--Pero Si hoy casi te pasas de la hora de lo cansada que estabas, no quiero que trabajes de más al llegar solo por complacerme.

-No es solo por complacerte, es mi deber como madre asegurarme que estas comiendo bien, además, hoy me pase de la hora porque ayer me quede viendo la TV hasta tarde- kurai sintió que su madre no le decía la verdad, ya con el tiempo pudo entender cuando su madre era honesta con él, pero no hizo caso de aquello, le sonrió a su esta, le dio un beso en la mejilla y le deseó un buen día. Ya había abierto la puerta del auto, la lluvia estaba cada vez más recia a secar y comenzó a mojar a kurai que aún no salía del mismo.

--Espera! Te vas a ir y llevaras dinero?. Pregunto. --Ten, compra algo que te alimente, nada de comida basura.

--Si mamá. Le dijo este mirando hacia otro lado con un tono algo molesto.

--Te amo, ten un buen día, cuídate!

--Lo dudo, con esta lluvia, llegando tarde y sin comer nada, creo que no será mi día, ya había cerrado la puerta del auto tras sí y abrió un paraguas que llevaba, la lluvia mojaba la punta de sus jeans y este camino hasta la entrada del colegio, miro hacia arriba como buscando algo, no entendía que, ya que ese movimiento fue involuntario, apenas y se veía el letrero con el nombre del colegio. COLEGIO YOUNG MINDS desde 1913 sirviendo al desarrollo de la nación, era el letrero que tenía colgado en el arco de la entrada, que para el momento no se veía.

--Cough Cough-- Se oyó que alguien tosía para hacerse notar entre los barrotes de la reja de la entrada

--Que quieres?- era una voz gruesa y algo amotinada, --Que no vez la hora, Si es pasar lo que deseas pues no se te cumplirá porque ya son 7:35, no pudiste llegar un poco más tarde? O acaso es muy difícil eso?.

Kurai estaba molesto, miraba hacia todas direcciones buscando el origen de aquella voz, cuando por fin observo al hombre parado del otro lado, lo miró con desprecio, era una figura alta, llevaba un impermeable amarillo, su cara acabada por el licor y el cigarro se asomó por debajo de la capucha; --Será mejor que te largues ya hoy no entras.

Ya kurai se había resignado, pero, ¿qué haría todo el día si no estaba en el colegio? Su hora de salida era a las 3 de la tarde no a las 7:46 de la mañana, su vida era solitaria y las cosas que tenía en su casa ya no lo entretenían como antes. Ya se había dado la vuelta cuando su profesora venia doblando la esquina, apurada y con una cara de preocupación, cuando ya estuvo cerca de kurai se detuvo y le pregunto: --¿El viejo Simon no te dejo entrar cierto? Este asintió mientras miraba lo que la profesora traía en la mano, sus hojas y libros estaban empapados. --Ven conmigo, y pasamos los dos.

Al acercarse a la entrada el viejo Simon volvió a asomar su cara por entre su capucha y le dijo: – ¿Tu de nuevo?, ¿Ya no te dije que te largaras?

– Viene Conmigo, se me hizo tarde porque mi niña tiene fiebre y me quede con ella un rato mientras venia la cuidadora, discúlpeme, no volverá a ocurrir.

– Está bien, Pero él no pasa.

--Pero ¿por qué? Si yo ni siquiera estaba en el aula de clases, el entra conmigo, no puede perder la lección de hoy.

Simon se aclaró la garganta molesto, los miro a los dos y luego se revisó los bolsillos de su impermeable, saco un gran juego de llaves y abrió; ya una vez dentro, la profesora noto que todas sus cosas estaban mojadas, incluso su bolso, No se quejó de ese hecho ya que según ella “se sabía todo de memoria” y que “sus libros solo eran para mostrar que era una educadora”, miro a kurai y le dijo – Vamos.

Subieron hasta el segundo piso, doblaron a la derecha y dos salones más allá llegaron al suyo, los que estaban ya allí se veía que estaban aburridos, todos con la cabeza sobre su mesa, solo uno o dos que la levantaron a ver quién había abierto la puerta, kurai fue a su mesa pero nadie lo noto, solo al oír como la profesora dejaba caer sus cosas sobre la mesa en un intento por hacer ruido y hacerse notar. Todos de golpe levantaron la cabeza y dijeron al unísono ¡Buenos días señora Berry! – Eso está mucho mejor. Replico ella que los miraba con cara de pocos amigos.

--Vamos a comenzar la clase quieren, que ya es tarde, se escuchó el ruido de muchas mochilas abriéndose, lápices afilándose con sacapuntas y murmullos de alumnos, Kurai, reviso su mochila y vio que no traía sacapuntas, quiso pedírselo al chico que tenía al lado pero este estaba distraído mirando a una chica que estaba delante de él. Entonces miro hacia el oro lado y le pregunto por un sacapuntas a la chica que tenía a su derecha pero esta lo ignoro por completo y solo se limitaba a escribir la fecha del día y miraba la pizarra.

<<Tendré que escribir así, con lo fea que queda la escritura con un lápiz sin punta fina>> pensó kurai que miro afuera deseando que ese día ya terminara, algo que se veía muy lejano, como el hecho de que aun llovía y que solo se veía la luz tenue de los semáforos y los autos entre toda el agua.

El día no mejoro, al término de la clase kurai quiso comprar algo para comer pero un chico que estaba en ese momento en la barra para comprar se vino en vomito sobre la señora que vendía la comida, la cual cerro su cantina para irse a cambiar a su casa, dejando a kurai con mucha hambre, un sonido como de gruñidos salió de su estómago, pero este no tuvo más opción que volver a su siguiente clase deseando que al terminarla ya la señora hubiera vuelto. Ya eran las 12:00 del mediodía y aun no comía pero tenía una hora libre hasta su siguiente clase la cual paso vigilando la puerta de la cantina esperando que en cualquier momento se abriera. A las 12:46 fue que la señora llego, molesta porque la lluvia no la dejaba volver, se tomó un momento abriendo y cuando ya estaba todo listo kurai se acercó para ordenar algo de comer.

--Solo me queda arroz con habichuelas.

Kurai odiaba los granos, Nunca le habían gustados pero el hambre era tal que no puso peros y ordeno un plato grande. Lego de haber terminado de comer volvió a clases. Ya eran las tres de la tarde, el ambiente estaba helado y húmedo, todos estaban recogiendo sus cosas para irse a sus casas, un grupo de chicas estaba en la puerta de su salón esperando a una de las compañeras de kurai, otros chicos estaban agrupados alrededor de la mesa de otro de sus compañeros hablando de fútbol y videojuegos, kurai simplemente recogió sus cosas y salió evitando mirar a las chicas que se reían y murmuraban cuando paso a su lado.

Ya estaba en la salida abriendo su paraguas cuando escucho que lo llamaban – Kibō, oye Kibō, espera un momento-- Una voz de mujer se escuchaba en el pasillo de la salida y lo llamaba por el apellido de su madre. Vio que era su profesora, la señora Berry, que venía trotando hasta él. --Ten, Me han pedido que te de esto esta mañana y lo había pasado por alto, discúlpame-. Kurai se sorprendió al ver lo que la profesora le estaba dando, era una especie de teléfono pero al parecer no funcionaba, kurai hizo algunos movimientos con la mano que no sostenía el paraguas para sacarla de su abrigo y lo tomo. Presiono el botón del centro y de los laterales pero el teléfono no hizo nada.

--¿Está dañado?- le pregunto este a su profesora, --No lo sé, simplemente me dijeron que te lo diera, era una mujer mayor, me dijo además que era de tu propiedad, y que lo habías dejado caer cuando entrabas al auto de tu madre-. Kurai se sorprendió de nuevo, esta vez era porque él no tenía teléfono, se lo habían robado hacia un mes y su madre aun no tenía el dinero para darle uno nuevo. Y no era como que era el suyo que se lo había devuelto, este era más moderno, con pantalla táctil y demás.

Se lo guardo en el bolsillo, asintió con la cabeza y le dio las gracias a la profesora. Que lo miraba extrañamente, como si no fuera ella, luego como si hubiera vuelto en sí, le respondió y se devolvió por donde vino, entrando a aula de profesores.

Al llegar a casa, kurai dejo sus zapatos en la entrada, y camino a su cuarto, paws que dormía sobre el estéreo levanto la cabeza, miro con ojos de indiferencia a su amo y siguió durmiendo.

Este entro a su habitación que esta vez estaba más fría que el ambiente afuera, había olvidado apagar el aire acondicionado cuando se fue en la mañana, un ruido de agua llamo su atención, provenía del baño, el agua del lavamos se estaba botando, ya había rebosado el límite de este y caía al suelo, kurai solo se limitó a cerrar el grifo, volvió hacia su habitación dejo su mochila en la esquina, se quitó los pantalones y la chaqueta, dejándose solo la franela que llevaba debajo y su ropa interior, sabía que tenía tarea que hacer para el siguiente día, pero solo apago el aire acondicionado, miro en techo y se quedó dormido.

De nuevo tenia pesadillas, la misma de siempre, caminaba por una calle obscura y de repente todo se deformaba, la gente que pasaba a su lado se le caía la piel de la cara, sin despegársele solo se hundía, como si envejecieran muy rápido, la calle tomaba formas extrañas y empezaba a sentirse que se hacía más pequeño, trataba de correr pero no se movía del sitio, sintiendo una molestia ya que sabía cómo se corría pero sus pies no le respondían, de pronto se escuchaban gritos de mujeres, parecían lamentos, que decían “No dejes la casa, corre peligro” en tono lastimero. Cuando por fin pudo moverse del punto donde estaba, sentía que corría pero se movía muy lento, la gente ahora envejecida a un extremo que ya no parecía humanos le miraban con cara de tristeza como pidiendo ayuda, hizo todo lo que pudo para salir de ahí pero esta vez el suelo se empezó a cerrar sobre el como si lo envolviera, como si lo estuvieran encerrando en un huevo, luego su estómago se encogió, esa sensación que da cuando se está cayendo. Cuando sintió que ya había tocado el suelo de golpe, salto de la cama en un reflejo involuntario sentía que era muy real todo lo que pasaba por su mente, incluso había jurado que mientras caía, las mujeres decían –“No confíes en ella”.- sus ojos se le aguaron, como si la tristeza con la que hablaban aquellas mujeres fuera su propia tristeza, vio el reloj y eran las 5:17 de la tarde, toco su cama al ver que estaba húmeda y luego se tocó su cuerpo pensando que se había orinado, pero era sudor, un sudor frio que ya era familiar.

Las dos horas que pasaron hasta que llego su madre las uso para adelantar algo de tarea pero no dejaba de pensar en aquel sueño, y lo que significaba lo que esas mujeres decían, quien corría peligro, en quien no debía confiar, su cerebro ya no daba más. Se acomodó en el asiento y encendió la tele, estaban dando la serie que a kurai le gustaba. Después de un rato escucho la puerta principal abrirse y el cascabel de paws sonar. La única forma en que paws se despertara y se moviera era cuando su ama estaba en el apartamento, ya que esta le daba mimos, cual bebe, kurai se levantó y fue a saludarla, paws se restregaba de los pies de su ama ronroneando, y esta se agacho para frotar el lomo de su mascota, luego se levantó y le dio un abrazo a su hijo. Aun andaba en ropa interior, y su madre le dijo: --Harías el favor de colocarte unos pantalones y me vas a comprar algunas cosas que olvide para preparar la cena. Kurai asintió, corrió a su cuarto, y se colocó unos pantalones secos, la figura de kurai era la de un chico de estatura promedio, flaco, con el cabello liso despeinado, como si acabara de despertar, en ese momento lo había hecho pero siempre lucia así, sus pantalones tenían bolsillos a ambos lados de sus pies a la altura de las rodillas, además de los típicos bolsillos de lado. Cuando camino para ir donde su madre sintió algo en ellos, algo se movía cuando caminaba. Se revisó y vio que era el teléfono que le había dado la profesora en la tarde, se lo saco y lo dejo sobre la mesa donde estaba el espejo de hikari.

Su madre le dio un papel donde estaba anotado lo que compraría, le dio un beso en la mejilla, se quedó mirándolo un momento y luego le dijo –Ve con mucho cuidado, ya son más de las 7 y a esta hora hay que andar con ojos bien abiertos en la calle.- Este la miro extrañado, y le dijo –Si mamá, ya vuelvo. Corrió hasta la puerta principal y se perdió por el umbral de las escaleras del edificio. Su madre tenía en su cocina una olla con agua hirviendo, preparaba café y se quedó leyendo el empaque de este cuando escucho de nuevo pasos, fuera del apartamento, espero un momento que su hijo entrara pero este no paso, se escuchó que tocaron a la puerta y está un poco recelosa de acercarse, con nerviosismo y el corazón en la boca pregunto --” ¿quién es?”. era muy extraño a ella nadie la visitaba, ni a su hijo mucho menos, pero luego se acordó de la señora Marjorit, aquella que los había saludado cuando salían apurados en la mañana y un poco más calmada se acercó a la puerta. --¿Que desea?. Dijo, al oír que los golpes no paraban. Cuando ya tenía la mano sobre el pomo. Los golpes pararon. Esta lo giro y abrió con cuidado para ver por la orilla del marco de la puerta, No era nadie, solo estaba el pasillo obscuro que daba a las escaleras, miro a ambos lados y cerró de nuevo.

Al voltear y virar a la cocina, sintió un pequeño dolor de estómago, quizá era porque aún no había comido, se recostó sobre el sofá de la sala de estar que esta junto a la cocina y escucho ruidos que venían de allí. Pensó que era paws pero al mirar hacia el equipo de sonido allí estaba dormido con el estómago crecido, acababa de comer y ya era su hora de la siesta. Hikari se levantó del sofá y camino despacio a la cocina. Una vez más solo la olla con agua que esta vez hervía estaba en la cocina, se acercó, abrió la bolsa del café, respiro el aroma que salió del empaque y suspiro, luego arrojo el polvo al agua y dejo que hirviera un poco más, al voltearse para ir de nuevo a la sala de estar, vio que allí estaba, de pie en el arco que daba a su sillón, un hombre alto, llevaba una chaqueta negra con encaje dorado, una capa le ondeaba a los pies, a su alrededor, un polvo rojizo como las brasas rodeaba el cuerpo del hombre que la miraba con ojos inyectados de sangre, y respiraba profundamente haciendo un sonido como de toro embravecido, este no hablo por un momento, solo la miraba. Hikari dio dos pasos atrás hasta quedar pegada a su cocina, el borde de la esta donde estaba el café hirviendo le calentó la espalda y esta no podía hacer otra cosa más que aguantar, estaba ahí sola, con eso que lo miraba con rabia, su cuerpo se le erizo, pensaba en kurai, deseaba que su hijo no llegara aun. Trato de articular unas palabras pero no le salía nada. Cuando ya no podía más y sentía que se desmayaba el hombre hablo. --Ha llegado la hora- dio un respiro hondo y volvió a hablar.--Es hora de que devuelvas lo que pertenece a mi ama. Este no se movió de su sitio, pero hikari sintió como un golpe le daba de lleno en el estómago. Luego en el pecho y luego en la cara. Este ultimo la hizo caer al suelo, trayéndose consigo la olla de café que se desparramo por el piso de la cocina, botando vapor que le quemaba el rostro a hikari que yacía con la mitad de este pega al piso, con sus manos sujetándose el estómago y doblándose de dolor sintió como otro golpe le dio por un costado y la acostó boca arriba en el suelo. El hombre dio unos pasos, y se puso a un lado de hikari que lo miraba con la mitad de su rostro rojo por el café que la había quemado, sentía como la sangre salía de su estómago aunque no tenía ninguna cortada, el hombre la miraba desde arriba con los ojos muy abiertos, rojos y penetrantes y le volvió a hablar. --Entrégamela, pertenece a mi ama. Entonces su pecho se levantó un poco y lo que parecía una esfera salió, rompiendo su piel y manchando el vidrio del horno de la cocina de sangre. Hikari grito fuerte, el dolor era insoportable, luego de que la esfera salió, el hombre la tomo y el hueco por donde había salido se comenzó a cerrar, era como ver a una flor abrir sus pétalos pero de reversa, ya no podía más, no aguantaba el dolor, el hueco que tenía en el pecho, ya cicatrizado aun le dolía y no podía respirar, al parecer se le había dañado las vías respiratorias. Allí estaba ella, se retorcía de dolor tratando de respirar, temblaba y miraba el techo, la imagen de su hijo le paso por la mente, como el, sin saber nada de lo que pasaba caminaba por la calle en busca de lo que ella le había mandado comprar para hacerle esa cena especial que le había prometido en la mañana, lagrimas comenzaron a salir de su rostro, el hombre la miro e hizo un gesto de repulsión, camino hasta la sala de esta. Miro a paws que dormía y luego miro hacia el pasillo donde estaba el espejo donde hikari se maquillaba en la mañana, donde kurai había dejado el teléfono, este al verlo se impresiono, abrió sus ojos, los cerro y los volvió a abrir como confirmando algo, este pensó <<Esta no será entonces, la última que nos encontraremos>> y sin más abrió la puerta y camino de frente hasta la baranda de seguridad que da hacia afuera del edificio. A pesar que estaban en un quinto piso. El hombre siguió derecho y desapareció en la obscuridad.

Dentro, hikari daba su último aliento, paws se levantó y fue hasta ella, la miro y luego se acostó sobre el estómago de su ama, la cual trato de acariciarlo por última vez pero ya no podía, donde había sentido los golpes había mucha sangre. Como si estuviera cortada. Volvió a mirar el techo. En su mente se dijo <<kurai>> y ahí quedo, tendida sobre su café. Ya no vería a su hijo. Ya no le prepararía aquella cena que le había prometido.