domingo, 30 de noviembre de 2014

1._ Cayendo a la realidad


          La mañana había comenzado de una forma un tanto extraña, un aire de tristeza rondaba el ambiente, la lluvia golpeaba las ventanas de los edificios; los autos apenas se distinguían en la calle, la lluvia era tan intensa que a pesar de que era las 6:30 de la mañana y que ya a esa hora el sol se dejaba ver por el horizonte, esa mañana en particular estaba tan oscura que pensó que aún era de madrugada; las plantas que disfrutaban de la lluvia, ese día recibían tanta agua que parecían doblarse de dolor sus hojas.
 
Entreabrió sus ojos para ver la hora y se horrorizo al ver que faltaba ya media hora para salir al colegio; se levantó un poco molesto y a toda prisa, ya que varias veces se había pasado de sueño pero su madre siempre subía a despertarlo, aunque ese día no ocurrió, esta vez fue él el que fue a la habitación de esta para verificar que todo estaba bien; 

El cuarto de su madre estaba oscuro y frio, la noche antes de acostarse ella olvido regular el termostato del aire acondicionado. El sentía que había entrado a un refrigerador de alguna carnicería, debían de hacer 9º centígrados allí dentro; este encendió la luz y en efecto, su madre estaba bien, solo que aun dormía, envuelta en una gruesa cobija que solo dejaba ver su cara, la cual mostraba un cansancio pocas veces visto en ella ya que para él, su mamá era la mujer más fuerte y aguerrida que existía y que a pesar de que trabajaba todo el día para mantener a su hijo y a ella, siempre tenía tiempo para preparar la cena al llegar en la noche exhausta.

Se acercó un poco para verla mejor, quería asegurarse de que todo estaba bien; al caminar, este sin querer piso la cola de su gato que se había venido tras él, haciendo un ruido que parecía el sonido que hace un niño pequeño cuando llora a gritos, -Discúlpame, No te vi- Lo miro bien y se disculpó por lo bajo, tratando de no hacer más ruido para no molestar a la dormida mujer; paws había entrado al cuarto y estaba mirando de frente a su ama con sus ojos verdes agigantados a la vez que se lamia la cola, parecía como si estuviera apaciguando el dolor.

-¿Que sucede, porque no estás en la cama, volviste a tener pesadillas?- le pregunto está a su hijo con voz cansada y soñolienta.

-Ya tienes 16 años, Si tienes pesadillas deberías afrontarlas, ya no puedes venir aquí y acostarte conmigo como lo hacías de pequeño, es por demás incomodo- repuso esta, que parecía que aún estaba dormida y que hablaba con alguien imaginario.

-No mamá, no es eso- dijo este un poco avergonzado, varias noches atrás había tenido pesadillas, y siempre venia al cuarto de su madre sudando frio y con ánimos de contarle lo que por su mente pasaba, pero no sabía que su madre pensaba eso en realidad de él. -Es que ya son las 6:37 de la mañana, nos quedamos dormidos- esta se levantó de golpe, no por lo que le acababan de decir si no porque su celular comenzó a sonar, con el tono que le tenía asignado al número de su jefe. Miro a todos lados de su habitación como poniéndose al corriente de la situación, parecía que lo dicho por ellas un minuto antes fuera salido de otra persona, ya que al acomodarse en su cama su tono de voz había cambiado, ahora sonaba un poco más apurado a la vez que dulce.

-Que sucede, kurai? Que haces en mi habitación y aun en tu ropa de dormir? Es que no piensas ir hoy al colegio?- pregunto esta mientras buscaba en su armario muy apurada la ropa que se pondría esa mañana a la vez que buscaba el paño con el cual se secaba después del baño.
-Por supuesto que iré al colegio, es mil veces mejor que quedarme aquí solo y más aun con esta lluvia que lo que hace es deprimirme-

-Entonces porque aún sigues aquí sabiendo la hora, apresúrate y ve a ducharte, saldremos pronto-

-Está bien- respondió este sin decir más y salió a toda prisa a su habitación, se quitó la ropa y corrió al baño que estaba allí mismo; No le tomo ni dos minutos salir de nuevo, todo mojado aun con el cepillo de dientes en la boca, y buscando algo con que secarse. Era tanto el apuro que había olvidado el paño, rebusco entre sus cosas, que no estaban tan ordenadas como las de su mamá y al cabo de un momento saco lo que parecía un trapo que usaría un vago de la calle, se secó todo, menos la cara ya que aún llevaba en cepillo de dientes moviéndolo de un lado a otro en un inútil intento por cepillarse y vestirse al mismo tiempo.

Tomo lo primero que encontró para colocarse, la mochila que tenía sus cosas estaba tirada en un rincón, junto a sus zapatos, se la coloco de lado, fue al baño y escupió lo que tenía en la boca, se enjuago, lavó el cepillo, o al menos hizo el intento y lo dejo en su sitio, ya faltaban 13 minutos para las 7, la hora de entrada al trabajo de su madre era a las ocho, pero esta primero llevaba a kurai a su colegio. En un día normal le tomaba 45 minutos en su coche el llegar hasta el, pero hoy no era un día normal, llovía a cantaros y era tardísimo. Al salir de su habitación, vio que su madre estaba en el pasillo colocándose unos aretes.

-Tendrás que llevar dinero y comer en cuanto tengas un tiempo libre porque no da tiempo de preparar nada- dijo esta en un modo que parecía que lo estaba diciendo una momia vendada pero era que se estaba pintando los labios con un lápiz labial de color rojo que resaltaba en su rostro.

La madre de kurai era una mujer delgada, de una estatura que muchos considerarían alta, su cara fina con cuerpo bien definido, seguro era de tanto trabajar ya que ella nunca en su vida había pisado un gimnasio o habría practicado ejercicios en su vida, el cabello negro liso y largo que le llegaba a su cintura y sus ojos achinados resaltaban su descendencia asiática, ya que la familia de kurai venia de Japón, pero estaban viviendo en América debido al trabajo de su madre. Que había dejado su pueblo natal cuando este era solo un bebé, en busca de una mejor vida; en Japón su familia era extremadamente pobre, la mamá y el papá de la madre de kurai eran personas de campo que con todo su esfuerzo le trataron de dar una educación decente a su hija para que no tuviera que vivir de la forma que ellos lo hacían.

-Mamá apresúrate, ya faltan 10 minutos y sabes cómo es de estricto el portero del colegio- su madre asintió con la cabeza y terminándose de peinar con sus manos salieron a las escaleras que llevaban a la parte baja del edificio; su apartamento estaba en el quinto piso, bajaron corriendo las escaleras, las personas que a esa hora andaban ya por allí los miraron asombrados.

 Una señora que venía entrando, cerraba su sombrilla y la ponía a escurrir a un lado de la entrada. -Buenos días, hikari, y buenos días kurai- dijo esta en un tono que denotaba cierta hipocresía en él.

-buenos días- dijeron los dos y pasaron de largo, evitando hacer contacto visual con la señora.

-esa vieja chiflada, siempre sale tan temprano a dar sus caminatas matutinas; ni el agua la detiene, será por eso que aún no muere y además.....¡Ouch!- dejo de hablar de golpe, su madre le había golpeado la cabeza y lo miraba con cara de pocos amigos mientras entraba en el auto. - Pero mamá, sabes que esa mujer se la vive inventando cosas sobre mí, cada vez que llegas del trabajo, tiene algo nuevo que decirte, y siempre son puras mentiras, o vas a creer que yo me la paso después de la escuela vendiendo armas como dijo una vez- dijo este mientras se frotaba la cabeza.

Hikari acelero tan fuerte que kurai pensó que estaba viendo uno de sus videojuegos de autos, en su mente le paso un pensamiento bromista << Será que mamá no lee la advertencia al principio del juego que dice que no se deben intentar las acrobacias en la vida real>> rió pero su madre no le prestó atención, ya había pasado un rato en el cual ya había recorrido la mitad del camino cuando a kurai se le ocurrió decir: --Mamá, ya puedes quitar el pie del acelerador, cuando salimos del edificio faltaban 2 para las 7, ya no hay remedio, llegaré tarde, quizá y pueda entrar a la siguiente clase en cualquier momento que el portero se descuide- Su madre lo miro con una cara de pocos amigos y apartándose el cabello del rostro le dijo: --tu siempre tan considerado conmigo, no pudiste decirme eso cuando salimos?-

--Me dolía la cabeza y tú parecías enojada, no quería molestarte más de lo que estabas.

Esta vez la mirada que le dio fue un poco más relajada y un poco culpable por haber golpeado a su hijo, --Cuando lleguemos recuérdame dejarte dinero, no quiero que pases el día sin nada en el estómago.

Pasaron el rato en silencio kurai había encendido el radio del auto buscado algo de música para pasar el rato, se detuvo en una emisora donde, por un momento, le pareció oír el nombre de su madre, y pensó que era ella ya que hikari no era un nombre muy común en esa parte de América.
 
               ….-.Y como parte de la entrega de reconocimientos se estará otorgando además un premio al mejor
 diseño arquitectónico para la nueva sede del palacio de gobierno, vale recordar que para ganar dicho premio 
se debe cumplir con ciertos criterios a la hora de presentar su proyecto, recordemos una vez más el nombre
 de los posibles candidatos a ganador, tenemos al señor Walden Ferguson que presento una maqueta en la 
cual se representaba muy bien el tono clásico que se busca en este tipo de edificaciones, Kibō Hikari, 
esta dama sí que es especial, la maqueta que ha mostrado da un aire de clasicismo, colonial con acabado 
serio y patriótico, fuerte candidata por demás, y por ultimo tenemos a Stanley Stwart, Su diseño soberbio y 
refinado es una clara vuelta a nuestra cultura, a las raíces de la misma sí señor, El ganador del premio será 
anunciado dentro de dos días, el cual además verá su obra hecha realidad, pero esperen, aún no hemos 
dicho cuál será el premio, pues, es una sorpresa jajaja, tendrán que esperar hasta dos días para averiguarlo,
 ahora pasando a otro tema el presidente de....- kurai apago el radio y miro a su madre que tenía el rostro 
ruborizado y con una pequeña risita dibujado en él.
 
--Conque un premio, y no me habías dicho que estabas participando mamá- le dijo este mientras se colocaba la chaqueta para salir ya que habían llegado al colegio.

--No fue mi idea, mi jefe quiso postular la maqueta que le había presentado para que aprobara el proyecto y comenzar con la obra pero él pensó que estaba tan bien que la tomo y salió sin más de la oficina, al cabo de una hora me llamo emocionado diciéndome que había quedado entre los concursantes-
--Bien má!! Así todos te conocerán, porque aunque tu haz diseñado varias cosas por aquí nadie te daba el crédito directamente, todo para esa compañía explotadora-

--No hables así, no me gusta que siempre estés enojado y quejándote por todo. De no ser por esa “compañía explotadora” como tú dices, no tendríamos lo que hasta ahora tenemos, además, hoy es día de cobro, así que, al llegar al apartamento esta noche, te prepararé lo que quieras-

--Pero Si hoy casi te pasas de la hora de lo cansada que estabas, no quiero que trabajes de más al llegar solo por complacerme.

-No es solo por complacerte, es mi deber como madre asegurarme que estas comiendo bien, además, hoy me pase de la hora porque ayer me quede viendo la TV hasta tarde- kurai sintió que su madre no le decía la verdad, ya con el tiempo pudo entender cuando su madre era honesta con él, pero no hizo caso de aquello, le sonrió a su esta, le dio un beso en la mejilla y le deseó un buen día. Ya había abierto la puerta del auto, la lluvia estaba cada vez más recia a secar y comenzó a mojar a kurai que aún no salía del mismo.

--Espera! Te vas a ir y llevaras dinero?. Pregunto. --Ten, compra algo que te alimente, nada de comida basura.

--Si mamá. Le dijo este mirando hacia otro lado con un tono algo molesto.

--Te amo, ten un buen día, cuídate!

--Lo dudo, con esta lluvia, llegando tarde y sin comer nada, creo que no será mi día, ya había cerrado la puerta del auto tras sí y abrió un paraguas que llevaba, la lluvia mojaba la punta de sus jeans y este camino hasta la entrada del colegio, miro hacia arriba como buscando algo, no entendía que, ya que ese movimiento fue involuntario, apenas y se veía el letrero con el nombre del colegio. COLEGIO YOUNG MINDS desde 1913 sirviendo al desarrollo de la nación, era el letrero que tenía colgado en el arco de la entrada, que para el momento no se veía.

--Cough Cough-- Se oyó que alguien tosía para hacerse notar entre los barrotes de la reja de la entrada

--Que quieres?- era una voz gruesa y algo amotinada, --Que no vez la hora, Si es pasar lo que deseas pues no se te cumplirá porque ya son 7:35, no pudiste llegar un poco más tarde? O acaso es muy difícil eso?.

Kurai estaba molesto, miraba hacia todas direcciones buscando el origen de aquella voz, cuando por fin observo al hombre parado del otro lado, lo miró con desprecio, era una figura alta, llevaba un impermeable amarillo, su cara acabada por el licor y el cigarro se asomó por debajo de la capucha; --Será mejor que te largues ya hoy no entras.

Ya kurai se había resignado, pero, ¿qué haría todo el día si no estaba en el colegio? Su hora de salida era a las 3 de la tarde no a las 7:46 de la mañana, su vida era solitaria y las cosas que tenía en su casa ya no lo entretenían como antes. Ya se había dado la vuelta cuando su profesora venia doblando la esquina, apurada y con una cara de preocupación, cuando ya estuvo cerca de kurai se detuvo y le pregunto: --¿El viejo Simon no te dejo entrar cierto? Este asintió mientras miraba lo que la profesora traía en la mano, sus hojas y libros estaban empapados. --Ven conmigo, y pasamos los dos.

Al acercarse a la entrada el viejo Simon volvió a asomar su cara por entre su capucha y le dijo: – ¿Tu de nuevo?, ¿Ya no te dije que te largaras?

– Viene Conmigo, se me hizo tarde porque mi niña tiene fiebre y me quede con ella un rato mientras venia la cuidadora, discúlpeme, no volverá a ocurrir.

– Está bien, Pero él no pasa.

--Pero ¿por qué? Si yo ni siquiera estaba en el aula de clases, el entra conmigo, no puede perder la lección de hoy.

Simon se aclaró la garganta molesto, los miro a los dos y luego se revisó los bolsillos de su impermeable, saco un gran juego de llaves y abrió; ya una vez dentro, la profesora noto que todas sus cosas estaban mojadas, incluso su bolso, No se quejó de ese hecho ya que según ella “se sabía todo de memoria” y que “sus libros solo eran para mostrar que era una educadora”, miro a kurai y le dijo – Vamos.

Subieron hasta el segundo piso, doblaron a la derecha y dos salones más allá llegaron al suyo, los que estaban ya allí se veía que estaban aburridos, todos con la cabeza sobre su mesa, solo uno o dos que la levantaron a ver quién había abierto la puerta, kurai fue a su mesa pero nadie lo noto, solo al oír como la profesora dejaba caer sus cosas sobre la mesa en un intento por hacer ruido y hacerse notar. Todos de golpe levantaron la cabeza y dijeron al unísono ¡Buenos días señora Berry! – Eso está mucho mejor. Replico ella que los miraba con cara de pocos amigos.

--Vamos a comenzar la clase quieren, que ya es tarde, se escuchó el ruido de muchas mochilas abriéndose, lápices afilándose con sacapuntas y murmullos de alumnos, Kurai, reviso su mochila y vio que no traía sacapuntas, quiso pedírselo al chico que tenía al lado pero este estaba distraído mirando a una chica que estaba delante de él. Entonces miro hacia el oro lado y le pregunto por un sacapuntas a la chica que tenía a su derecha pero esta lo ignoro por completo y solo se limitaba a escribir la fecha del día y miraba la pizarra.

<<Tendré que escribir así, con lo fea que queda la escritura con un lápiz sin punta fina>> pensó kurai que miro afuera deseando que ese día ya terminara, algo que se veía muy lejano, como el hecho de que aun llovía y que solo se veía la luz tenue de los semáforos y los autos entre toda el agua.

El día no mejoro, al término de la clase kurai quiso comprar algo para comer pero un chico que estaba en ese momento en la barra para comprar se vino en vomito sobre la señora que vendía la comida, la cual cerro su cantina para irse a cambiar a su casa, dejando a kurai con mucha hambre, un sonido como de gruñidos salió de su estómago, pero este no tuvo más opción que volver a su siguiente clase deseando que al terminarla ya la señora hubiera vuelto. Ya eran las 12:00 del mediodía y aun no comía pero tenía una hora libre hasta su siguiente clase la cual paso vigilando la puerta de la cantina esperando que en cualquier momento se abriera. A las 12:46 fue que la señora llego, molesta porque la lluvia no la dejaba volver, se tomó un momento abriendo y cuando ya estaba todo listo kurai se acercó para ordenar algo de comer.

--Solo me queda arroz con habichuelas.

Kurai odiaba los granos, Nunca le habían gustados pero el hambre era tal que no puso peros y ordeno un plato grande. Lego de haber terminado de comer volvió a clases. Ya eran las tres de la tarde, el ambiente estaba helado y húmedo, todos estaban recogiendo sus cosas para irse a sus casas, un grupo de chicas estaba en la puerta de su salón esperando a una de las compañeras de kurai, otros chicos estaban agrupados alrededor de la mesa de otro de sus compañeros hablando de fútbol y videojuegos, kurai simplemente recogió sus cosas y salió evitando mirar a las chicas que se reían y murmuraban cuando paso a su lado.

Ya estaba en la salida abriendo su paraguas cuando escucho que lo llamaban – Kibō, oye Kibō, espera un momento-- Una voz de mujer se escuchaba en el pasillo de la salida y lo llamaba por el apellido de su madre. Vio que era su profesora, la señora Berry, que venía trotando hasta él. --Ten, Me han pedido que te de esto esta mañana y lo había pasado por alto, discúlpame-. Kurai se sorprendió al ver lo que la profesora le estaba dando, era una especie de teléfono pero al parecer no funcionaba, kurai hizo algunos movimientos con la mano que no sostenía el paraguas para sacarla de su abrigo y lo tomo. Presiono el botón del centro y de los laterales pero el teléfono no hizo nada.

--¿Está dañado?- le pregunto este a su profesora, --No lo sé, simplemente me dijeron que te lo diera, era una mujer mayor, me dijo además que era de tu propiedad, y que lo habías dejado caer cuando entrabas al auto de tu madre-. Kurai se sorprendió de nuevo, esta vez era porque él no tenía teléfono, se lo habían robado hacia un mes y su madre aun no tenía el dinero para darle uno nuevo. Y no era como que era el suyo que se lo había devuelto, este era más moderno, con pantalla táctil y demás.

Se lo guardo en el bolsillo, asintió con la cabeza y le dio las gracias a la profesora. Que lo miraba extrañamente, como si no fuera ella, luego como si hubiera vuelto en sí, le respondió y se devolvió por donde vino, entrando a aula de profesores.

Al llegar a casa, kurai dejo sus zapatos en la entrada, y camino a su cuarto, paws que dormía sobre el estéreo levanto la cabeza, miro con ojos de indiferencia a su amo y siguió durmiendo.

Este entro a su habitación que esta vez estaba más fría que el ambiente afuera, había olvidado apagar el aire acondicionado cuando se fue en la mañana, un ruido de agua llamo su atención, provenía del baño, el agua del lavamos se estaba botando, ya había rebosado el límite de este y caía al suelo, kurai solo se limitó a cerrar el grifo, volvió hacia su habitación dejo su mochila en la esquina, se quitó los pantalones y la chaqueta, dejándose solo la franela que llevaba debajo y su ropa interior, sabía que tenía tarea que hacer para el siguiente día, pero solo apago el aire acondicionado, miro en techo y se quedó dormido.

De nuevo tenia pesadillas, la misma de siempre, caminaba por una calle obscura y de repente todo se deformaba, la gente que pasaba a su lado se le caía la piel de la cara, sin despegársele solo se hundía, como si envejecieran muy rápido, la calle tomaba formas extrañas y empezaba a sentirse que se hacía más pequeño, trataba de correr pero no se movía del sitio, sintiendo una molestia ya que sabía cómo se corría pero sus pies no le respondían, de pronto se escuchaban gritos de mujeres, parecían lamentos, que decían “No dejes la casa, corre peligro” en tono lastimero. Cuando por fin pudo moverse del punto donde estaba, sentía que corría pero se movía muy lento, la gente ahora envejecida a un extremo que ya no parecía humanos le miraban con cara de tristeza como pidiendo ayuda, hizo todo lo que pudo para salir de ahí pero esta vez el suelo se empezó a cerrar sobre el como si lo envolviera, como si lo estuvieran encerrando en un huevo, luego su estómago se encogió, esa sensación que da cuando se está cayendo. Cuando sintió que ya había tocado el suelo de golpe, salto de la cama en un reflejo involuntario sentía que era muy real todo lo que pasaba por su mente, incluso había jurado que mientras caía, las mujeres decían –“No confíes en ella”.- sus ojos se le aguaron, como si la tristeza con la que hablaban aquellas mujeres fuera su propia tristeza, vio el reloj y eran las 5:17 de la tarde, toco su cama al ver que estaba húmeda y luego se tocó su cuerpo pensando que se había orinado, pero era sudor, un sudor frio que ya era familiar.

Las dos horas que pasaron hasta que llego su madre las uso para adelantar algo de tarea pero no dejaba de pensar en aquel sueño, y lo que significaba lo que esas mujeres decían, quien corría peligro, en quien no debía confiar, su cerebro ya no daba más. Se acomodó en el asiento y encendió la tele, estaban dando la serie que a kurai le gustaba. Después de un rato escucho la puerta principal abrirse y el cascabel de paws sonar. La única forma en que paws se despertara y se moviera era cuando su ama estaba en el apartamento, ya que esta le daba mimos, cual bebe, kurai se levantó y fue a saludarla, paws se restregaba de los pies de su ama ronroneando, y esta se agacho para frotar el lomo de su mascota, luego se levantó y le dio un abrazo a su hijo. Aun andaba en ropa interior, y su madre le dijo: --Harías el favor de colocarte unos pantalones y me vas a comprar algunas cosas que olvide para preparar la cena. Kurai asintió, corrió a su cuarto, y se colocó unos pantalones secos, la figura de kurai era la de un chico de estatura promedio, flaco, con el cabello liso despeinado, como si acabara de despertar, en ese momento lo había hecho pero siempre lucia así, sus pantalones tenían bolsillos a ambos lados de sus pies a la altura de las rodillas, además de los típicos bolsillos de lado. Cuando camino para ir donde su madre sintió algo en ellos, algo se movía cuando caminaba. Se revisó y vio que era el teléfono que le había dado la profesora en la tarde, se lo saco y lo dejo sobre la mesa donde estaba el espejo de hikari.

Su madre le dio un papel donde estaba anotado lo que compraría, le dio un beso en la mejilla, se quedó mirándolo un momento y luego le dijo –Ve con mucho cuidado, ya son más de las 7 y a esta hora hay que andar con ojos bien abiertos en la calle.- Este la miro extrañado, y le dijo –Si mamá, ya vuelvo. Corrió hasta la puerta principal y se perdió por el umbral de las escaleras del edificio. Su madre tenía en su cocina una olla con agua hirviendo, preparaba café y se quedó leyendo el empaque de este cuando escucho de nuevo pasos, fuera del apartamento, espero un momento que su hijo entrara pero este no paso, se escuchó que tocaron a la puerta y está un poco recelosa de acercarse, con nerviosismo y el corazón en la boca pregunto --” ¿quién es?”. era muy extraño a ella nadie la visitaba, ni a su hijo mucho menos, pero luego se acordó de la señora Marjorit, aquella que los había saludado cuando salían apurados en la mañana y un poco más calmada se acercó a la puerta. --¿Que desea?. Dijo, al oír que los golpes no paraban. Cuando ya tenía la mano sobre el pomo. Los golpes pararon. Esta lo giro y abrió con cuidado para ver por la orilla del marco de la puerta, No era nadie, solo estaba el pasillo obscuro que daba a las escaleras, miro a ambos lados y cerró de nuevo.

Al voltear y virar a la cocina, sintió un pequeño dolor de estómago, quizá era porque aún no había comido, se recostó sobre el sofá de la sala de estar que esta junto a la cocina y escucho ruidos que venían de allí. Pensó que era paws pero al mirar hacia el equipo de sonido allí estaba dormido con el estómago crecido, acababa de comer y ya era su hora de la siesta. Hikari se levantó del sofá y camino despacio a la cocina. Una vez más solo la olla con agua que esta vez hervía estaba en la cocina, se acercó, abrió la bolsa del café, respiro el aroma que salió del empaque y suspiro, luego arrojo el polvo al agua y dejo que hirviera un poco más, al voltearse para ir de nuevo a la sala de estar, vio que allí estaba, de pie en el arco que daba a su sillón, un hombre alto, llevaba una chaqueta negra con encaje dorado, una capa le ondeaba a los pies, a su alrededor, un polvo rojizo como las brasas rodeaba el cuerpo del hombre que la miraba con ojos inyectados de sangre, y respiraba profundamente haciendo un sonido como de toro embravecido, este no hablo por un momento, solo la miraba. Hikari dio dos pasos atrás hasta quedar pegada a su cocina, el borde de la esta donde estaba el café hirviendo le calentó la espalda y esta no podía hacer otra cosa más que aguantar, estaba ahí sola, con eso que lo miraba con rabia, su cuerpo se le erizo, pensaba en kurai, deseaba que su hijo no llegara aun. Trato de articular unas palabras pero no le salía nada. Cuando ya no podía más y sentía que se desmayaba el hombre hablo. --Ha llegado la hora- dio un respiro hondo y volvió a hablar.--Es hora de que devuelvas lo que pertenece a mi ama. Este no se movió de su sitio, pero hikari sintió como un golpe le daba de lleno en el estómago. Luego en el pecho y luego en la cara. Este ultimo la hizo caer al suelo, trayéndose consigo la olla de café que se desparramo por el piso de la cocina, botando vapor que le quemaba el rostro a hikari que yacía con la mitad de este pega al piso, con sus manos sujetándose el estómago y doblándose de dolor sintió como otro golpe le dio por un costado y la acostó boca arriba en el suelo. El hombre dio unos pasos, y se puso a un lado de hikari que lo miraba con la mitad de su rostro rojo por el café que la había quemado, sentía como la sangre salía de su estómago aunque no tenía ninguna cortada, el hombre la miraba desde arriba con los ojos muy abiertos, rojos y penetrantes y le volvió a hablar. --Entrégamela, pertenece a mi ama. Entonces su pecho se levantó un poco y lo que parecía una esfera salió, rompiendo su piel y manchando el vidrio del horno de la cocina de sangre. Hikari grito fuerte, el dolor era insoportable, luego de que la esfera salió, el hombre la tomo y el hueco por donde había salido se comenzó a cerrar, era como ver a una flor abrir sus pétalos pero de reversa, ya no podía más, no aguantaba el dolor, el hueco que tenía en el pecho, ya cicatrizado aun le dolía y no podía respirar, al parecer se le había dañado las vías respiratorias. Allí estaba ella, se retorcía de dolor tratando de respirar, temblaba y miraba el techo, la imagen de su hijo le paso por la mente, como el, sin saber nada de lo que pasaba caminaba por la calle en busca de lo que ella le había mandado comprar para hacerle esa cena especial que le había prometido en la mañana, lagrimas comenzaron a salir de su rostro, el hombre la miro e hizo un gesto de repulsión, camino hasta la sala de esta. Miro a paws que dormía y luego miro hacia el pasillo donde estaba el espejo donde hikari se maquillaba en la mañana, donde kurai había dejado el teléfono, este al verlo se impresiono, abrió sus ojos, los cerro y los volvió a abrir como confirmando algo, este pensó <<Esta no será entonces, la última que nos encontraremos>> y sin más abrió la puerta y camino de frente hasta la baranda de seguridad que da hacia afuera del edificio. A pesar que estaban en un quinto piso. El hombre siguió derecho y desapareció en la obscuridad.

Dentro, hikari daba su último aliento, paws se levantó y fue hasta ella, la miro y luego se acostó sobre el estómago de su ama, la cual trato de acariciarlo por última vez pero ya no podía, donde había sentido los golpes había mucha sangre. Como si estuviera cortada. Volvió a mirar el techo. En su mente se dijo <<kurai>> y ahí quedo, tendida sobre su café. Ya no vería a su hijo. Ya no le prepararía aquella cena que le había prometido.

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