lunes, 1 de diciembre de 2014

3._Como todo empezó



Por un momento pensó que los golpes habían cesado, que la persona o lo que sea que estaba del otro lado se había resignado y se había marchado, se recostó sobre la pared pensativo, contemplando su nueva apariencia, se sentía ansioso, unas ansias que hasta hacia menos de una hora no tenía.
 
            No habían pasado dos minutos cuando de nuevo comenzaron los toques a la puerta, kurai no aguanto más y camino hacia ella.

            --¿Es este el hogar de Kibō kurai, hijo de Kibō hikari?

            Kurai  miro hacia todas partes buscando a la persona que preguntaba.

            --¿Es este el hogar de Kibō kurai, hijo de Kibō hikari? Pregunto de nuevo.

            Sin haber hallado el origen kurai respondió dudoso, pero firme, en lugar de parecer una respuesta sonaba como si él también se lo preguntara.

            --¿Si?

            --Que bien, ¿puedo pasar? Pregunto, su voz era algo chillona, como si tuviera catarro y su nariz estuviera congestionada.

--¿Pero dónde está?

--Frente a ti, ¿que no me ves?

--No

--Estoy aquí, abajo

Era un hombre bajo, de cabello castaño, sus ojos saltones azulados estaban clavados sobre kurai, lo miraba con expresión seria, y el ceño fruncido, llevaba un traje negro desgastado, un reloj de bolsillo, y un pequeño paraguas.

--¿Qué quiere? Pregunto kurai.

--He sido enviado, ya que al parecer a ALGUIEN se le ocurrió que sería buena idea conseguir un trabajito de Soul’s grabber a corta edad, y ese alguien no sabe si quiera como lo hizo, y es mi deber aclarar ciertas dudas que siempre son frecuentes en aquellos que deciden ser Soul’s grabber.

--Primero que nada, yo no decidí ser esto y segundo, tiene razón, No tengo idea de que hacer. Mi cabeza está hecha un mar de dudas.

--Para eso estoy aquí, ¿Ahora sí puedo pasar?

--Claro pase.

El pequeño hombre parecía ignorar todo aquel desorden que había en la cocina del apartamento y solo se limitó a decir: --Al parecer preparas café, ¿me invitas una taza? Por cierto, que linda casa que tienes.

Aquel comentario le pareció inapropiado e incongruente a kurai. Como era posible que viendo como estaba solo se limitara a pedir café.

--No es una casa, es un apartamento.

--¿Hay alguna diferencia? Mientras te desenvuelvas diariamente en un sitio, a eso podríamos llamarlo casa, no te parece.

--Como quiera, podría explicarme entonces que me ha pasado, ¿qué le ha pasado a mi madre?, ¿cómo me deshago de esto? Parezco una copia de algún anime sensacionalista.

Este no entendió que hablaba y prosiguió:

--Primero lo primero, ¿dónde está esa taza de café que te pedi?

--Disculpe pero ese café esta todo regado en el suelo de la cocina.

--Oh no te preocupes, ahora tienes todo el tiempo del mundo, puedo esperar mientras me preparas un poco.

Kurai estaba comenzado a molestarse. Camino hasta la cocina, tomo una taza que estaba tirada en el suelo y la paso por el charco de café que aún estaba allí. Volvió a la sala de estar, y sin decir nada se la entrego.

--Así es que me gusta mi café, con sabor a suelo y sangre. Dijo con tono sarcástico. – Entonces, dime, que quieres que te cuente.

--Todo. ¿Qué es lo que está ocurriendo? ¿Qué ha pasado con mamá? ¿Qué es un fallen, un Soul’s grabber, un guardián? ¿Quién es esa “señora” que tanto hablaba Eon? Y por cierto ¿Qué es Eon?

--Wow, tu sí que no sabes nada. Tendré que contar todo desde el principio, uff que más da, apuros no tengo. Por cierto, no me he presentado, que descortés de mi parte, soy Eram. En pocas palabras soy la voz de Soid. Supongo que sabes aunque sea quien es Soid, ¿No?

Kurai le lanzo una mirada inexpresiva a Eram lo cual era algo tétrico, teniendo en cuenta los ojos rojos inyectados de sangre del chico.

--Ya, ya, No tienes por qué mirarme así. Está bien, Entonces tendré que comenzar aún más allá.

--Hace mucho tiempo. Se detuvo de repente y miró a kurai que se había aclarado la garganta. Que, ¿ahora qué?

--En serio comenzaras con “Hace mucho tiempo” esta como trillado, no crees.

Kurai había interrumpido a Eram, le parecía tonto que ante tal situación quisiera contarle lo que ocurría como un cuento infantil, pero este sin hacer caso a lo que había dicho siguió.

--El origen, a que podemos llamar “origen”, cada cosa que genera otra es en sí, un origen, pero al que yo me refiero es al origen del todo.

Al principio todo era obscuridad, esta era prácticamente la composición del universo. De entre la obscuridad, pequeñas partículas se comenzaron a unir, atraídas entre sí por un núcleo, un pequeño haz de energía que surgía entre los confines de tal obscuridad.

Muchos, fueron los núcleos, muchos fueron aquellas cosas que se fueron creando, carentes de luz. Pero algo extraño ocurrió, algunos núcleos se comenzaron a atraer entre sí, generando así más energía la cual atraía más partículas, todas reunidas alrededor de aquella inmensa fuente de energía, tal fue la presión que estas ejercieron sobre lo que ahora era un solo núcleo que este trato de buscar una forma de zafarse de todo aquello, cuando ya no pudo más, explotó, expandiéndose por todas partes, pedazos de aquella mezcla de núcleo y partículas salieron hacia todas direcciones, el en centro de todo, una inmensa fuente de luz surgió, Era Soid, había nacido.

Visto de lejos, Soid no era más que un pequeño punto en aquella infinita obscuridad. Rodeado por todos los pedazos que salieron despedidos de él, mantenían una forma esférica y también brillaban con su propia luz, iluminando aún más aquella obscuridad. De diferentes tamaños, algunos tan grandes como el, otros más bien pequeños, pero todos mantenían cierta distancia entre sí, esparcidos en el infinito.

Entonces de nuevo, moléculas comenzaron a acercarse hacia Soid, y este tratando de evitar generar más explosiones liberaba cantidades de energía para que las moléculas lo siguieran. Así se formó una esfera pequeña en comparación al tamaño de Soid, y comenzó a girar alrededor de él, como tratando de buscar una forma de unirse de nuevo, era el Giós de Soid, el primero que saldría de él, y fue llamado Ydrárgyros.

De nuevo, mas moléculas querían alcanzar aquella fuente de energía, era como si algo las llamara a él. Soltó más energía, necesitaba evitar más explosiones. Quedo más atrás en comparación con Ydrárgyros pero al igual que él, giraba alrededor de su creador. El segundo Giós de Soid había llegado, Afrodití.

A lo lejos veía como algunas explosiones se generaban, como más entes como el aparecían y como las moléculas los buscaban incansablemente. 

De repente, y en gran cantidad, una gran masa de moléculas venía a toda velocidad hacia Soid, era muchos más grande que las otras, necesitaba soltar aún más energia, muchísima, una cuarta parte de su totalidad se fue allí pero logro detenerla, sabía que no debía hacer eso, pero no tuvo más opción, aunque ahora tendría que prestarle más atención a esta, ya que al parecer era un ser pensante como el, era el Gíos que poseía una buena parte de si, girando alrededor de él, a una distancia aun mayor, sabía que debía tener cautela, su nombre, Gi̱. A este le fue impuesto un vigilante, que mantendría calmada a Gi̱. Por si alguna vez su energia se descontrolaba, un vigilante llamado Fengári. 

En total fueron 8 los Gíos de Soid. Los cuales, luego de Gi̱. No necesitaron de un uso excesivo de energia. Los otros cinco son conocidos como Ári̱s, Días, Krónos, Ouranós, Poseidó̱nas, plouto̱nas

Ahora bien, los 8 Gíos de Soid no presentaron cambio alguno durante el tiempo que transcurrió después de todo aquel explosivo origen, excepto por Gi̱, estaba llena de energia, que a escala de su creador podría decirse que era igual de grande. Ya que, con el tiempo, la energia que Soid uso para detener cada una de las explosiones había crecido.

Al ser creada Gi̱, no era más que una esfera azul, pero para la mirada vigilante de Soid era lo más hermoso que había visto, cuidaba mucho de ella, mientras Fengári Cuidaba de los flujos de energia. Hubo una vez en que Gsufrió uno de sus primeros cambios, una onda de energia trato de salir, y lo que una vez fue una bella esfera azul ahora llevaba sobre si una gran parte marrón, producto del choque entre la fuerza de Fengári y la energia que salía. A Gno le importo, solo le dolio por ese momento pero ahora tenía esa parte allí. En ese momento le surgio una inquitud, si su creador pudo hacer todo aquello con su energia, ella podría seguir sus pasos.

 Es así como concentro parte de su energia en hacer surgir algo que le permitiera percibir su entorno, de pronto, partes verdes fueron formándose sobre ella, era suave, y podía sentir como de su ser, producto del movimiento que hacia alrededor de su creador, una brisa mecía aquello verde que recién salía. Gno sabía cómo expresar aquella sensación que se generaba en su ser, ella lo había creado, moldeando su energia con las partículas que la componían. Quería verse bien, ver cómo era, asi que de entre todo una criatura con extremidades, cabello largo, mirada apacible, y lo que parecía ser un vestido blanco de encaje verde y una luz cegadora a su alrededor salio de aquella mezcla de verde, marron y azul. Se levantó a lo alto y desde allí miraba lo que hizo. Aquello era  hermoso, su cuerpo principal, estaba moldeándose alla abajo. Mientras ella cuidadosamente cuidaba de si, pidiendo consejos de vez en cuando a Soid y Fengári. 

Su creador no estaba muy contento con lo que hacía, tenía miedo de que se descontrolase, asi que utilizo la energia que radiaba en forma de luz y comenzó a calmar por el mismo aquello que crecía sobre su Gíos. Para él era hermosa tal como estaba. Gal ver aquello, no sabía por qué ocurría, Fengári tampoco entendía muy bien porque todo lo verde se estaba tornándose marron de nuevo sobre ella.

En eso Gi̱, un tanto dudosa le pregunto a su guardia que ocurría, este no sabía que decir, asi que le invento una respuesta.

Lo que sucede es que esa parte verde sobre ti, necesita más cuidados que solo contemplación, deberías de bajar allá y ver qué haces para que el verde vuelva a ser tal.

A GLe pareció un poco tonta su respuesta, ¿Cómo iba a bajar alla si eso era ella misma? Al bajar se uniría de nuevo a su cuerpo y no tendría como cuidarlo, si lo creaba de nuevo, de nuevo se tornaría marron, eso era seguro.

En eso, una brisa fuerte soplo y un poco de la parte azul subió sobre la marron y al cabo de un rato esa parte se volvió verde de nuevo, aunque no duro mucho ella pudo notar tal cambio.

-Viste eso Fengári. Le dijo. -fue verde de nuevo por un momento.

-Entonces eso es lo que  debes hacer si quieres que siga siendo verde. Espera una brisa y podrás ver de nuevo esa parte de ti diferente.

Pero Gno quería esperar a eso, le parecía injusto que su creador pudiera tener cuidados sobre su Gíos pero ella no sobre lo que había hecho.

            --Si solo pudieras tu misma, con tus extremidades en la forma como estas ahora, ir hasta allí y llenar de azul toda esa parte marron. 

            Después de un tiempo, Gya se había resignado a quedarse marron, hasta que una idea le llego, pensó en el concepto de los Gíos de Soid y como ella podía también crear uno para que la ayudase con su dilema.

            Entonces se concentró en una de las partes marron que estaba debajo y le paso una pequeña cantidad de su energia, pensó en como ella estaba constituida con sus extremidades y todo lo demás.

            Una criatura se había levantado, era igual que ella, solo que no brillaba ni llevaba nada que lo cubriera. Era su primer Gíos. Ella podía ver como desde el centro de este, su energia se concentraba y le permitía andar, pensar, y lo más importante de todo cuidar de eso de donde había salido.

            Fengári estaba sorprendido. Esta lo miraba con una sonrisa en su rostro. El guardián no tardo en decirle: --Ten cuidado, no puedes andar soltando tu energia, asi como asi. Deberías de llamar de vuelta esa energia que has usado para levantar ese ser.

            Pero Gno le hizo caso, más bien le dijo: --Lo necesito, es la única forma en que puedo ser verde de nuevo. Pero ya que estas tan preocupado te propongo un trato, cada vez que le de 100 vueltas a mi creador, tomare de nuevo esa energia, asi, podre usarla para hacer, mas como ese y mantenerme verde por mucho tiempo. Gera inconsciente de la energia que poseía, si tan solo supiera que como ese ser podía dar energia a muchísimos más.

            El guardián no dijo nada más, Soid no podía creer lo que veía, asi que, al igual que con aquello verde, soltó algo de su luz y el ser se comenzó a desfallecer. Ésta asustada no sabía qué hacer, pensó que si lo azul devolvía el color a lo verde entonces haría lo mismo con su nueva creación. Ya que había visto el efecto que Fengári causaba sobre ella, le pidió que se acercara un poco, lo azul se agito y paso sobre lo marron llegando hasta su nueva creación. Para su sorpresa, lo azul no surtía el mismo efecto.

--Al parecer tu creación no es digna de tu cuerpo principal, deberías de buscar otra forma.
            En ese momento, pudo observar como lo azul subía, producto de la luz que Soid generaba para acabar con lo que ella creaba. Al llegar a lo alto se acumuló sobre lo marron y se dejó caer, lo cual esta vez si surtió efecto sobre su ayudante. Se levantó de nuevo y observo como lo marron se volvía verde.

            Gno entendía lo que ocurría, el efecto de su creador ahora ocasionaba eso, Soid no se lo esperaba, no entendía aquel efecto.

            --Bueno, ya veo que después de todo, mi ayudante no es útil, pero, un momento, tal vez lo pueda usar para algo, es mi Gíos. Algo podrá hacer.

            Paso el tiempo y ella ya cansada de llamar “mi creación” a todo lo que hacía, decidió comenzar a colocar nombres. Al ayúdate lo llamó humano, a su vez había creado otras criaturas para que su humano no estuviera solo, a estos llamó animales, a lo marrón llamó suelo y a lo azul agua, lo verde llamó pasto.

            Ya cuando le había dado 11 vueltas a su creador, su humano parecía necesitar algo, como era su creación, podía escuchar lo que decía.

            --Esto donde ando es demasiado solitario. No sé qué hacer. En ese tiempo ya el pasto estaba altísimo, ya casi el humano no se veía. Entonces Gdecidió hacer algo mucho más grande. Para que su humano lo usara y que de el obtuviera cosas con que mantener su pasto.

            Creo entonces Arboles, y de estos el humano sacó, mezclado con lo que había en el suelo, herramientas y creó un lugar donde estar, estaba cansado de andar, quería descansar.

            --Tomare esto y haré esto, un poco de esto y listo. Había hecho lo que parecía ser una casa, algo tosca pero lo era para él, el pasto a los alrededores lo redujo un poco, y luego entro.

            --Viste eso Fengári, que mal, yo te tengo a ti pero él no tiene a nadie, los animales no se acercaran a él. Y él no los buscara. Debo hacer algo, le hare algo de compañía, entonces al igual que hizo con su primer humano, creo otro variando algunas cosas y luego dijo. A este humano llamaré mujer y ella lo sabrá, no quiero siempre hacer humanos, dejare que ellos lo hagan y yo solo les entregaré la energia que necesiten para que el humano que creen ande con ellos, a esa energia creo que llamare, alma. Ghabía roto el trato que había hecho con Fengári y había dado más energia. El primer humano era un hombre, según ella. Él debía de proteger a su mujer y el Gíos que generen entre los dos llamaran hijo.

            Algunos animales fueron creados para mantener a los humanos, debían de acabar con ellos para alimentarse, asi la energia que Gdaba a estos seres volvía a ella y al igual que hizo con los humanos ellos crearían nuevos animales y ella les daría energia.

            Durante mucho tiempo varios humanos fueron creándose hasta que la cantidad aumento rápidamente. La energia que ella les daba, el alma, al dar cien vueltas a su creador volvía a ella, de lo único que entonces se encargaba era de limpiarla, tomando todo lo que esa alma traía consigo y mandándola limpia de nuevo a los humanos que iban naciendo.

            Había aprendido muchísimo, todo eso que los humanos hacían se quedaba con ella como energia residual, lo cual la nutria y le daban ganas de seguir haciendo más.

            --El tiempo transcurrió y civilizaciones nacieron, siempre en calma, vivían a diario. Gi̱, Fengári y Soid. Crearon entre sí, una danza que permaneció en balance durante mucho tiempo hasta que…

            --Oye, kurai, No has escuchado nada de lo que te he dicho. Eram estaba molesto, Mientras contaba su historia lo hacia mirando al techo del apartamento y no se había fijado que kurai estaba dormido parado en una esquina, con la baba chorreándole de lado.

            --No es mi culpa, si hubiera querido saber eso, busco libros, todo eso parece el origen del universo, no de esto que soy ahora, ¿cuando llegamos a la parte donde me dices que diablos ocurre?

            --Ahhh, estos humanos, siempre tan amargados, sin saber que ellos son el inicio de todo lo malo que ocurre ahora aquí. Dijo Eram.

            --Si, si, si tu historia es muy bonita, pero no era lo que quería saber.

            --es que para entender lo que eres ahora, debías conocer como fue todo antes.

            --si quieres termino de contarte y asi te pones manos a la obra en lo que vengo a decirte. 

             Pero primero porque no te relajas un poco y guardas tu aspecto de Soul’s grabber por un momento. No me gusta esa mirada roja que me lanzas. Siento que me estas juzgando, y yo no pertenezco aquí como para que tal cosa me suceda.

            ¿Guardar? Él podía mantener su aspecto, de nuevo Eram había recuperado el interés de kurai.

            --¿Cómo vuelvo a recuperar mi aspecto humano? Pregunto kurai.

            --Es un poco doloroso, pero lo que tienes que hacer es calmar, toda esa rabia, enojo, todo lo que en un principio atrajo la obscuridad hacia ti. A ver, inténtalo. Cálmate, piensa en Soid, eso siempre me calma a mí. Rio este mientras se acomodaba en el sillón. – ¿Y qué piensas hacer con esa alma? Se ve que aún tiene mucho tiempo antes de volver además de que esa no pertenece a la energia de G  sino de Soid, es por eso que pudiste vencer a Eon. Primero relájate y luego te cuento.

            Kurai, trato de calmar el dolor que aun llevaba en su pecho, toda esa rabia que allí se acumulaba. De repente sintió como el frio que cubría su cuerpo se movía, y lo hacía en dirección a su corazón, todo la oscuridad se comenzó a recoger allí y mientras lo hacia el dolor aumentaba, cuando ya había terminado. Su aspecto volvía a ser el de antes, conservaba la expresión seria pero ya sus ojos no eran rojos, volvían a su color original, se dejó caer en el suelo para tomar aire, sudaba, jadeaba exaltado mientras el dolor de calmaba de nuevo. El alma de paws volvió a su mano, era cálida, y sabía que en algún momento necesitaría de su ayuda.

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