Por
un momento pensó que los golpes habían cesado, que la persona o lo que sea que
estaba del otro lado se había resignado y se había marchado, se recostó sobre
la pared pensativo, contemplando su nueva apariencia, se sentía ansioso, unas
ansias que hasta hacia menos de una hora no tenía.
No habían pasado dos minutos cuando
de nuevo comenzaron los toques a la puerta, kurai no aguanto más y camino hacia
ella.
--¿Es este el hogar de Kibō kurai,
hijo de Kibō hikari?
Kurai miro hacia todas partes buscando a la persona
que preguntaba.
--¿Es este el hogar de Kibō kurai,
hijo de Kibō hikari? Pregunto de nuevo.
Sin haber hallado el origen kurai respondió
dudoso, pero firme, en lugar de parecer una respuesta sonaba como si él también
se lo preguntara.
--¿Si?
--Que bien, ¿puedo pasar? Pregunto,
su voz era algo chillona, como si tuviera catarro y su nariz estuviera
congestionada.
--¿Pero
dónde está?
--Frente
a ti, ¿que no me ves?
--No
--Estoy
aquí, abajo
Era
un hombre bajo, de cabello castaño, sus ojos saltones azulados estaban clavados
sobre kurai, lo miraba con expresión seria, y el ceño fruncido, llevaba un
traje negro desgastado, un reloj de bolsillo, y un pequeño paraguas.
--¿Qué
quiere? Pregunto kurai.
--He
sido enviado, ya que al parecer a ALGUIEN se le ocurrió que sería buena idea
conseguir un trabajito de Soul’s grabber a corta edad, y ese alguien no sabe si
quiera como lo hizo, y es mi deber aclarar ciertas dudas que siempre son
frecuentes en aquellos que deciden ser Soul’s grabber.
--Primero
que nada, yo no decidí ser esto y segundo, tiene razón, No tengo idea de que
hacer. Mi cabeza está hecha un mar de dudas.
--Para
eso estoy aquí, ¿Ahora sí puedo pasar?
--Claro
pase.
El
pequeño hombre parecía ignorar todo aquel desorden que había en la cocina del
apartamento y solo se limitó a decir: --Al parecer preparas café, ¿me invitas
una taza? Por cierto, que linda casa que tienes.
Aquel
comentario le pareció inapropiado e incongruente a kurai. Como era posible que
viendo como estaba solo se limitara a pedir café.
--No
es una casa, es un apartamento.
--¿Hay
alguna diferencia? Mientras te desenvuelvas diariamente en un sitio, a eso
podríamos llamarlo casa, no te parece.
--Como
quiera, podría explicarme entonces que me ha pasado, ¿qué le ha pasado a mi
madre?, ¿cómo me deshago de esto? Parezco una copia de algún anime
sensacionalista.
Este
no entendió que hablaba y prosiguió:
--Primero
lo primero, ¿dónde está esa taza de café que te pedi?
--Disculpe
pero ese café esta todo regado en el suelo de la cocina.
--Oh
no te preocupes, ahora tienes todo el tiempo del mundo, puedo esperar mientras
me preparas un poco.
Kurai
estaba comenzado a molestarse. Camino hasta la cocina, tomo una taza que estaba
tirada en el suelo y la paso por el charco de café que aún estaba allí. Volvió
a la sala de estar, y sin decir nada se la entrego.
--Así
es que me gusta mi café, con sabor a suelo y sangre. Dijo con tono sarcástico.
– Entonces, dime, que quieres que te cuente.
--Todo.
¿Qué es lo que está ocurriendo? ¿Qué ha pasado con mamá? ¿Qué es un fallen, un
Soul’s grabber, un guardián? ¿Quién es esa “señora” que tanto hablaba Eon? Y
por cierto ¿Qué es Eon?
--Wow,
tu sí que no sabes nada. Tendré que contar todo desde el principio, uff que más
da, apuros no tengo. Por cierto, no me he presentado, que descortés de mi
parte, soy Eram. En pocas palabras
soy la voz de Soid. Supongo que sabes
aunque sea quien es Soid, ¿No?
Kurai
le lanzo una mirada inexpresiva a Eram lo
cual era algo tétrico, teniendo en cuenta los ojos rojos inyectados de sangre
del chico.
--Ya,
ya, No tienes por qué mirarme así. Está bien, Entonces tendré que comenzar aún
más allá.
--Hace
mucho tiempo. Se detuvo de repente y miró a kurai que se había aclarado la
garganta. Que, ¿ahora qué?
--En
serio comenzaras con “Hace mucho tiempo” esta como trillado, no crees.
Kurai
había interrumpido a Eram, le parecía tonto que ante tal situación quisiera
contarle lo que ocurría como un cuento infantil, pero este sin hacer caso a lo
que había dicho siguió.
--El
origen, a que podemos llamar “origen”, cada cosa que genera otra es en sí, un
origen, pero al que yo me refiero es al origen del todo.
Al
principio todo era obscuridad, esta era prácticamente la composición del
universo. De entre la obscuridad, pequeñas partículas se comenzaron a unir,
atraídas entre sí por un núcleo, un pequeño haz de energía que surgía entre los
confines de tal obscuridad.
Muchos,
fueron los núcleos, muchos fueron aquellas cosas que se fueron creando,
carentes de luz. Pero algo extraño ocurrió, algunos núcleos se comenzaron a
atraer entre sí, generando así más energía la cual atraía más partículas, todas
reunidas alrededor de aquella inmensa fuente de energía, tal fue la presión que
estas ejercieron sobre lo que ahora era un solo núcleo que este trato de buscar
una forma de zafarse de todo aquello, cuando ya no pudo más, explotó,
expandiéndose por todas partes, pedazos de aquella mezcla de núcleo y
partículas salieron hacia todas direcciones, el en centro de todo, una inmensa
fuente de luz surgió, Era Soid, había nacido.
Visto
de lejos, Soid no era más que un pequeño punto en aquella infinita obscuridad.
Rodeado por todos los pedazos que salieron despedidos de él, mantenían una forma
esférica y también brillaban con su propia luz, iluminando aún más aquella
obscuridad. De diferentes tamaños, algunos tan grandes como el, otros más bien
pequeños, pero todos mantenían cierta distancia entre sí, esparcidos en el
infinito.
Entonces
de nuevo, moléculas comenzaron a acercarse hacia Soid, y este tratando de
evitar generar más explosiones liberaba cantidades de energía para que las
moléculas lo siguieran. Así se formó una esfera pequeña en comparación al
tamaño de Soid, y comenzó a girar alrededor de él, como tratando de buscar una
forma de unirse de nuevo, era el Giós
de Soid, el primero que saldría de él, y fue llamado Ydrárgyros.
De
nuevo, mas moléculas querían alcanzar aquella fuente de energía, era como si
algo las llamara a él. Soltó más energía, necesitaba evitar más explosiones.
Quedo más atrás en comparación con Ydrárgyros
pero al igual que él, giraba alrededor de su creador. El segundo Giós de Soid había llegado, Afrodití.
A
lo lejos veía como algunas explosiones se generaban, como más entes como el
aparecían y como las moléculas los buscaban incansablemente.
De
repente, y en gran cantidad, una gran masa de moléculas venía a toda velocidad
hacia Soid, era muchos más grande que las otras, necesitaba soltar aún más
energia, muchísima, una cuarta parte de su totalidad se fue allí pero logro
detenerla, sabía que no debía hacer eso, pero no tuvo más opción, aunque ahora
tendría que prestarle más atención a esta, ya que al parecer era un ser
pensante como el, era el Gíos que
poseía una buena parte de si, girando alrededor de él, a una distancia aun
mayor, sabía que debía tener cautela, su nombre, Gi̱. A este le fue impuesto un vigilante, que mantendría calmada a Gi̱. Por si alguna vez su energia se
descontrolaba, un vigilante llamado Fengári.
En
total fueron 8 los Gíos de Soid. Los
cuales, luego de Gi̱. No necesitaron
de un uso excesivo de energia. Los otros cinco son conocidos como Ári̱s, Días, Krónos, Ouranós, Poseidó̱nas, plouto̱nas
Ahora
bien, los 8 Gíos de Soid no presentaron
cambio alguno durante el tiempo que transcurrió después de todo aquel explosivo
origen, excepto por Gi̱, estaba llena
de energia, que a escala de su creador podría decirse que era igual de grande.
Ya que, con el tiempo, la energia que Soid uso para detener cada una de las
explosiones había crecido.
Al
ser creada Gi̱, no era más que una
esfera azul, pero para la mirada vigilante de Soid era lo más hermoso que había
visto, cuidaba mucho de ella, mientras Fengári
Cuidaba de los flujos de energia. Hubo una vez en que Gi̱ sufrió uno de sus primeros cambios, una onda de energia trato de
salir, y lo que una vez fue una bella esfera azul ahora llevaba sobre si una
gran parte marrón, producto del choque entre la fuerza de Fengári y la energia que salía. A Gi̱ no le importo, solo le dolio por ese momento pero ahora tenía
esa parte allí. En ese momento le surgio una inquitud, si su creador pudo hacer
todo aquello con su energia, ella podría seguir sus pasos.
Es así como concentro parte de su energia en
hacer surgir algo que le permitiera percibir su entorno, de pronto, partes
verdes fueron formándose sobre ella, era suave, y podía sentir como de su ser,
producto del movimiento que hacia alrededor de su creador, una brisa mecía
aquello verde que recién salía. Gi̱ no
sabía cómo expresar aquella sensación que se generaba en su ser, ella lo había
creado, moldeando su energia con las partículas que la componían. Quería verse
bien, ver cómo era, asi que de entre todo una criatura con extremidades,
cabello largo, mirada apacible, y lo que parecía ser un vestido blanco de
encaje verde y una luz cegadora a su alrededor salio de aquella mezcla de
verde, marron y azul. Se levantó a lo alto y desde allí miraba lo que hizo.
Aquello era hermoso, su cuerpo
principal, estaba moldeándose alla abajo. Mientras ella cuidadosamente cuidaba
de si, pidiendo consejos de vez en cuando a Soid y Fengári.
Su
creador no estaba muy contento con lo que hacía, tenía miedo de que se
descontrolase, asi que utilizo la energia que radiaba en forma de luz y comenzó
a calmar por el mismo aquello que crecía sobre su Gíos. Para él era hermosa tal como estaba. Gi̱ al ver aquello, no sabía por qué ocurría, Fengári tampoco entendía muy bien porque todo lo verde se estaba
tornándose marron de nuevo sobre ella.
En
eso Gi̱, un tanto dudosa le pregunto
a su guardia que ocurría, este no sabía que decir, asi que le invento una
respuesta.
Lo que sucede es que esa parte
verde sobre ti, necesita más cuidados que solo contemplación, deberías de bajar
allá y ver qué haces para que el verde vuelva a ser tal.
A
Gi̱ Le pareció un poco tonta su
respuesta, ¿Cómo iba a bajar alla si eso era ella misma? Al bajar se uniría de
nuevo a su cuerpo y no tendría como cuidarlo, si lo creaba de nuevo, de nuevo
se tornaría marron, eso era seguro.
En
eso, una brisa fuerte soplo y un poco de la parte azul subió sobre la marron y
al cabo de un rato esa parte se volvió verde de nuevo, aunque no duro mucho
ella pudo notar tal cambio.
-Viste
eso Fengári. Le dijo. -fue verde de
nuevo por un momento.
-Entonces eso es lo que debes hacer si quieres que siga siendo verde.
Espera una brisa y podrás ver de nuevo esa parte de ti diferente.
Pero
Gi̱ no quería esperar a eso, le
parecía injusto que su creador pudiera tener cuidados sobre su Gíos pero ella no sobre lo que había
hecho.
--Si solo pudieras tu misma, con tus extremidades en la forma como estas
ahora, ir hasta allí y llenar de azul toda esa parte marron.
Después de un tiempo, Gi̱ ya se había resignado a quedarse
marron, hasta que una idea le llego, pensó en el concepto de los Gíos de Soid y
como ella podía también crear uno para que la ayudase con su dilema.
Entonces se concentró en una de las
partes marron que estaba debajo y le paso una pequeña cantidad de su energia,
pensó en como ella estaba constituida con sus extremidades y todo lo demás.
Una criatura se había levantado, era
igual que ella, solo que no brillaba ni llevaba nada que lo cubriera. Era su
primer Gíos. Ella podía ver como desde el centro de este, su energia se
concentraba y le permitía andar, pensar, y lo más importante de todo cuidar de
eso de donde había salido.
Fengári
estaba sorprendido. Esta lo miraba con una sonrisa en su rostro. El
guardián no tardo en decirle: --Ten
cuidado, no puedes andar soltando tu energia, asi como asi. Deberías de llamar
de vuelta esa energia que has usado para levantar ese ser.
Pero Gi̱ no le hizo caso, más bien le dijo:
--Lo necesito, es la única forma en que puedo ser verde de nuevo. Pero ya que
estas tan preocupado te propongo un trato, cada vez que le de 100 vueltas a mi
creador, tomare de nuevo esa energia, asi, podre usarla para hacer, mas como
ese y mantenerme verde por mucho tiempo. Gi̱
era inconsciente de la energia que poseía, si tan solo supiera que como ese
ser podía dar energia a muchísimos más.
El guardián no dijo nada más, Soid no
podía creer lo que veía, asi que, al igual que con aquello verde, soltó algo de
su luz y el ser se comenzó a desfallecer. Ésta asustada no sabía qué hacer,
pensó que si lo azul devolvía el color a lo verde entonces haría lo mismo con
su nueva creación. Ya que había visto el efecto que Fengári causaba sobre ella, le pidió que se acercara un poco, lo
azul se agito y paso sobre lo marron llegando hasta su nueva creación. Para su
sorpresa, lo azul no surtía el mismo efecto.
--Al parecer tu creación no es
digna de tu cuerpo principal, deberías de buscar otra forma.
En ese momento, pudo observar como
lo azul subía, producto de la luz que Soid generaba para acabar con lo que ella
creaba. Al llegar a lo alto se acumuló sobre lo marron y se dejó caer, lo cual
esta vez si surtió efecto sobre su ayudante. Se levantó de nuevo y observo como
lo marron se volvía verde.
Gi̱
no entendía lo que ocurría, el efecto de su creador ahora ocasionaba eso,
Soid no se lo esperaba, no entendía aquel efecto.
--Bueno, ya veo que después de todo,
mi ayudante no es útil, pero, un momento, tal vez lo pueda usar para algo, es
mi Gíos. Algo podrá hacer.
Paso el tiempo y ella ya cansada de
llamar “mi creación” a todo lo que hacía, decidió comenzar a colocar nombres.
Al ayúdate lo llamó humano, a su vez había creado otras criaturas para que su
humano no estuviera solo, a estos llamó animales, a lo marrón llamó suelo y a
lo azul agua, lo verde llamó pasto.
Ya cuando le había dado 11 vueltas a
su creador, su humano parecía necesitar algo, como era su creación, podía
escuchar lo que decía.
--Esto donde ando es demasiado solitario.
No sé qué hacer. En ese tiempo ya el pasto estaba altísimo, ya casi el humano
no se veía. Entonces Gi̱ decidió
hacer algo mucho más grande. Para que su humano lo usara y que de el obtuviera
cosas con que mantener su pasto.
Creo entonces Arboles, y de estos el
humano sacó, mezclado con lo que había en el suelo, herramientas y creó un
lugar donde estar, estaba cansado de andar, quería descansar.
--Tomare esto y haré esto, un poco
de esto y listo. Había hecho lo que parecía ser una casa, algo tosca pero lo
era para él, el pasto a los alrededores lo redujo un poco, y luego entro.
--Viste eso Fengári, que mal, yo te tengo a ti pero él no tiene a nadie, los
animales no se acercaran a él. Y él no los buscara. Debo hacer algo, le hare
algo de compañía, entonces al igual que hizo con su primer humano, creo otro
variando algunas cosas y luego dijo. A este humano llamaré mujer y ella lo sabrá,
no quiero siempre hacer humanos, dejare que ellos lo hagan y yo solo les
entregaré la energia que necesiten para que el humano que creen ande con ellos,
a esa energia creo que llamare, alma. Gi̱
había roto el trato que había hecho con Fengári
y había dado más energia. El primer humano era un hombre, según ella. Él
debía de proteger a su mujer y el Gíos que generen entre los dos llamaran hijo.
Algunos animales fueron creados para
mantener a los humanos, debían de acabar con ellos para alimentarse, asi la
energia que Gi̱ daba a estos seres volvía
a ella y al igual que hizo con los humanos ellos crearían nuevos animales y
ella les daría energia.
Durante mucho tiempo varios humanos
fueron creándose hasta que la cantidad aumento rápidamente. La energia que ella
les daba, el alma, al dar cien vueltas a su creador volvía a ella, de lo único
que entonces se encargaba era de limpiarla, tomando todo lo que esa alma traía
consigo y mandándola limpia de nuevo a los humanos que iban naciendo.
Había aprendido muchísimo, todo eso
que los humanos hacían se quedaba con ella como energia residual, lo cual la
nutria y le daban ganas de seguir haciendo más.
--El tiempo transcurrió y
civilizaciones nacieron, siempre en calma, vivían a diario. Gi̱, Fengári y Soid. Crearon entre sí,
una danza que permaneció en balance durante mucho tiempo hasta que…
--Oye, kurai, No has escuchado nada
de lo que te he dicho. Eram estaba molesto, Mientras contaba su historia lo
hacia mirando al techo del apartamento y no se había fijado que kurai estaba
dormido parado en una esquina, con la baba chorreándole de lado.
--No es mi culpa, si hubiera querido
saber eso, busco libros, todo eso parece el origen del universo, no de esto que
soy ahora, ¿cuando llegamos a la parte donde me dices que diablos ocurre?
--Ahhh,
estos humanos, siempre tan amargados, sin saber que ellos son el inicio de todo
lo malo que ocurre ahora aquí. Dijo Eram.
--Si, si, si tu historia es muy
bonita, pero no era lo que quería saber.
--es que para entender lo que eres
ahora, debías conocer como fue todo antes.
--si quieres termino de contarte y
asi te pones manos a la obra en lo que vengo a decirte.
Pero primero porque no
te relajas un poco y guardas tu aspecto de Soul’s grabber por un momento. No me
gusta esa mirada roja que me lanzas. Siento que me estas juzgando, y yo no
pertenezco aquí como para que tal cosa me suceda.
¿Guardar? Él podía mantener su
aspecto, de nuevo Eram había recuperado el interés de kurai.
--¿Cómo vuelvo a recuperar mi
aspecto humano? Pregunto kurai.
--Es un poco doloroso, pero lo que
tienes que hacer es calmar, toda esa rabia, enojo, todo lo que en un principio
atrajo la obscuridad hacia ti. A ver, inténtalo. Cálmate, piensa en Soid, eso
siempre me calma a mí. Rio este mientras se acomodaba en el sillón. – ¿Y qué
piensas hacer con esa alma? Se ve que aún tiene mucho tiempo antes de volver
además de que esa no pertenece a la energia de Gi̱ sino de Soid, es por eso
que pudiste vencer a Eon. Primero relájate y luego te cuento.
Kurai, trato de calmar el dolor que
aun llevaba en su pecho, toda esa rabia que allí se acumulaba. De repente
sintió como el frio que cubría su cuerpo se movía, y lo hacía en dirección a su
corazón, todo la oscuridad se comenzó a recoger allí y mientras lo hacia el
dolor aumentaba, cuando ya había terminado. Su aspecto volvía a ser el de
antes, conservaba la expresión seria pero ya sus ojos no eran rojos, volvían a
su color original, se dejó caer en el suelo para tomar aire, sudaba, jadeaba
exaltado mientras el dolor de calmaba de nuevo. El alma de paws volvió a su
mano, era cálida, y sabía que en algún momento necesitaría de su ayuda.
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